Una enigmática habilidad: La audición en ruido (Parte I)

Cualquier persona ha experimentado dificultades para comprender a otra en entornos ruidosos como por ejemplo en un restaurante abarrotado de gente, en un bar con música alta o en un centro comercial en plenas rebajas. Esta experiencia nos dice que cuanto mayor es el ruido a nuestro alrededor mayores son las dificultades que encontramos para entender a la persona con la que estamos manteniendo una conversación. Aún siendo esta experiencia compartida por el común de los mortales, los niveles de ruido que cada persona puede tolerar manteniendo el nivel de comprensión del mensaje varían en función de cada individuo.

La habilidad de dirigir la atención a un determinado estímulo auditivo de interés e ignorar el resto de estímulos auditivos del entorno se conoce como el efecto “cóctel party” (Pollack & Pickett, 1957). Esta habilidad varía entre personas, siendo algunas de ellas extremadamente hábiles a la hora de extraer la voz del entorno ruidoso, el instrumento o cualquiera que sea el estímulo que en ese momento sea de su interés, mientras que otras personas se muestran menos hábiles ante la misma tarea. Pero, ¿de qué dependen estas habilidades?, ¿por qué unas personas muestran más destreza que otras a la hora de extraer información auditiva, como por el ejemplo el habla, en entornos ruidosos? Estas preguntas llevan años despertando el interés de los científicos y todavía hoy no han sido del todo resueltas.

Estudios previos han mostrado que la edad es un predictor de habilidades de audición en ruido. Niños y ancianos muestran peores habilidades de comprensión del lenguaje en ruido que adultos (e.g. Pichora-Fuller, Scheneider, & Daneman, 1995). Esto podría sugerir que, desde un punto de vista neurofisiológico y frente a la misma tarea auditiva, un sistema auditivo maduro es más hábil a la hora de extraer información del entorno ruidoso que un sistema en desarrollo o uno en declive. También se ha aportado evidencia que muestra que las personas con problemas de audición presentan mayores dificultades a la hora de escuchar en ruido que personas con audición normal, incluso cuando las primeras hacen uso de sus prótesis auditivas, ya sean audífonos o implantes cocleares (e.g. Payton, Uchanski and Braida, 1994). Esto pone de manifiesto que es necesario un sistema auditivo en óptimas condiciones para rendir al máximo en tareas que requieren escuchar en ruido.

Por lo tanto, de los estudios anteriores podemos extraer que un adulto normoyente de mediana edad será capaz de extraer información relevante en entornos acústicamente más hostiles que niños, ancianos y personas con dificultades auditivas. Sin embargo, existen también diferencias notables en cuanto a las habilidades de audición en ruido entre la población adulta normoyente, lo cual indica que existen otros factores mediadores de estas habilidades más allá de la edad o el grado de pérdida auditiva. Estos factores han sido fruto de investigación en los últimos años y entre ellos se han propuesto: la memoria de trabajo (Rönnberg, Rudner, Lunner, & Zekveld, 2010), las habilidades cognitivas (Rönnberg, Rudner, Foo, & Lunner, 2008), el nivel de lenguaje (Mayo, Florentine, & Buus, 1997) y el contexto lingüístico del mensaje (Sheldon, Pichora-Fuller, & Schneider, 2008). Es decir, la evidencia científica sugiere que adultos normoyentes con mayores habilidades en estos dominios (cognitivo, memoria de trabajo y lingüístico) y familiarizados con el contexto lingüístico en el que se emite el mensaje, tienden a mostrar mayores habilidades de audición en ruido que otros con menores habilidades en los mismos dominios y no familiarizados con el contexto lingüístico.

Estas investigaciones han arrojado algo de luz al enigma que rodea a la habilidad de oír en situaciones de ruido. Sin embargo, todavía existen preguntas por resolver, sobre todo en el terreno neurofisiológico. ¿Existe alguna relación entre las diferencias en el rendimiento en este tipo de tareas y la organización neural de áreas auditivas cerebrales? Algunas hipótesis podrían ir dirigidas a pensar que existen diferencias a nivel cerebral entre personas hábiles y menos hábiles a la hora de extraer información auditiva en entornos ruidosos. Si así fuera, podríamos plantearnos si estas diferencias pudieran deberse a aspectos puramente genéticos, o si por el contrario, la experiencia auditiva pudiera jugar un papel importante. Igualmente, si la experiencia fuese relevante a la hora de desarrollar áreas cerebrales destinadas a procesar información auditiva, y en consecuencia tuviese un impacto en el desarrollo de las habilidades de audición en ruido de cada persona, podríamos plantearnos qué tipo de experiencia sería las más indicada para desarrollar dichas habilidades. Por un lado, podríamos platear como hipótesis que personas con mejores habilidades de audición en ruido serán aquellas que hayan tenido más oportunidades de practicar en ese entorno. Por el contrario, podríamos también pensar que serán aquellas que hayan tenido algún tipo de experiencia temprana enriquecida con el sonido las que mostrarán mayores habilidades para oír en ruido (e.g. los músicos).

Como vemos, pese a los resultados aportados por las investigaciones mas recientes, son muchos los enigmas que todavía se plantean en torno a la habilidad de escuchar en ruido. Sólo muy recientemente se ha dirigido la atención a este tipo de preguntas desde el ámbito neurofisiológico. Estos estudios, aunque todavía muy preliminares los abordaremos próximamente en otra entrada del blog.

Referencias

Mayo, L. H., Florentine, M., & Buus, S. (1997). Age of second-language acquisition and perception of speech in noise. Journal of Speech, Language, and Hearing Research, 40(3), 686-693

Payton, K. L., Uchanski, R. M., & Braida, L. D. (1994). Intelligibility of conversational and clear speech in noise and reverberation for listeners with normal and impaired hearing. The Journal of the Acoustical Society of America, 95(3), 1581-1592.

Pichora‐Fuller, M. K., Schneider, B. A., & Daneman, M. (1995). How young and old adults listen to and remember speech in noise. The Journal of the Acoustical Society of America, 97(1), 593-608.

Pollack, I., & Pickett, J. M. (1957). Cocktail party effect. The Journal of the Acoustical Society of America, 29(11), 1262-1262.

Rönnberg, J., Rudner, M., Foo, C., & Lunner, T. (2008). Cognition counts: A working memory system for ease of language understanding (ELU). International Journal of Audiology, 47(2), S99-S105.

Rönnberg, J., Rudner, M., Lunner, T., & Zekveld, A. A. (2010). When cognition kicks in: Working memory and speech understanding in noise. Noise and Health, 12(49), 263.

Sheldon, S., Pichora-Fuller, M. K., & Schneider, B. A. (2008). Priming and sentence context support listening to noise-vocoded speech by younger and older adults. The Journal of the Acoustical Society of America, 123(1), 489-499.

 

2 Comments on “Una enigmática habilidad: La audición en ruido (Parte I)

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