PÉRDIDA AUDITIVA UNILATERAL: MUCHAS PREGUNTAS Y ALGUNAS RESPUESTAS

Cuando hablamos de pérdida de audición en la infancia solemos centrarnos en pérdidas auditivas moderadas, severas y profundas bilaterales. En concreto, solemos indicar el impacto negativo que estas pueden tener en el desarrollo del lenguaje y en el redimiento académico de los niños si estos no reciben amplificación e intervención tempranamente (e.g., Yoshinaga-Itano, Sedey, Coulter & Mehl, 1998; Yoshinaga-Itano, Sedey, Wiggin, & Chung, 2017). Así, cuando en la práctica clínica nos enfrentamos a un caso de pérdida auditiva bilateral en un niño no dudamos en recomendar a las familias que adapten a su hijo con las prótesis auditivas adecuadas en cada caso y que comiencen una intervención logopédica cuanto antes.

Sin embargo, cuando lo que tenemos delante es un caso de pérdida auditiva unilateral (pérdida auditiva en un solo oído) encontramos dificultades para dar recomendaciones convincentes a las familias acerca de si debemos o no amplificar. Quizás algunos caigan en la tentación de pensar que como el niño puede oír con total normalidad por uno de los oídos, será capaz de tener un desarrollo y rendimiento académico con total garantía. Si es así, muchas veces nuestra recomendación no pasará de garantizar un sitio preferencial en el que sentarse en la clase.

La primera pregunta que podemos plantearnos es si tienen o no los niños con pérdida auditiva unilateral algún tipo de dificultad en el desarrollo respecto a sus iguales normo-oyentes. Ya en los años 80 numerosos estudios pusieron de manifiesto que un alto porcentaje de niños entre 6 y 18 años con pérdida unilateral mostraban dificultades académicas (Bess & Tharpe, 1986), problemas de comportamiento (Bess & Tharpe, 1986; Oyler, Oyler & Matkin, 1981) e incluso puntuaciones inferiores en test de inteligencia (Culbertson & Gilbert, 1986; Davis, Stelmachowitz, Shepard, & Gorga, 1981) al ser comparados con sus compañeros normo-oyentes. Otros estudios mostraron problemas psicosociales en algunos de estos niños, como por ejemplo sentimientos de vergüenza, confusión o agresividad (Giolas, Wark, 1967 ; Stein, 1983). Además, se encontró que muchos de los profesores de estos niños indicaban problemas de comportamiento incluso cuando los niños se sentaban en un sitio preferencial en la clase (Bess & Tharpe, 1986; Bovo et al., 1988; Dancer, Burl & Waters, 1995;  Jensen, Børre & Johansen, 1989; Oyler, Oyler & Matkin, 1981).

Estos estudios donde se encontraron dificultades académicas y psicosociales en algunos niños con pérdidas auditivas unilaterales, despertaron el interés por conocer sus características auditivas. Numerosos estudios encontraron que niños con pérdida auditiva unilateral mostraban peores habilidades de localización y de reconocimiento del habla en ruido que niños con audición normal (Bovo et al., 1988, Humes, Allen, Bess & 1980;  Newton, 1983; Ruscetta, Arjmand & Pratt, 2005.) Además, las dificultades aumentaban a medida que aumentaba el grado de pérdida auditiva (Bess, Tharpe & Gibler, 1986). Otros estudios exploraron si además de dificultades en sus habilidades auditivas, los niños con pérdida auditiva unilateral mostraban un desarrollo del habla y el lenguaje tardío. Los resultados que se encontraron fueron poco concluyentes, ya que algunos estudios mostraron que estos niños si mostraban dificultades  a la hora de desarrollar el habla y el lenguaje (e.g., Lieu, 2004; Yoshinaga-Itano, Johnson, Carpenter, & Brown, 2008), mientras que otros encontraron que no (Hallmo, Møller, Lind, Tonning, 1986; Kiese-Himmel, 2002; Klee & Davis-Dansky, 1986; Tieri, Masi, Ducci & Marsella, 1988).

Hoy en día, casi tres décadas después, los mismos problemas académicos y psicosociales persisten en esta población de niños (English & Church, 1999; Kesser, Krook, & Gray, 2013; Lieu, 2004). Además, el motivo por el cual solo sean algunos de estos niños los que muestran dificultades en estas áreas es algo que todavía la investigación no ha sido capaz de responder. Esto a su vez obstaculiza la identificación temprana de aquellos que están en riesgo de sufrir fracaso escolar y problemas psicosociales (Tharpe, 2016). Si a esto le añadimos que no existe un consenso claro acerca de la amplificación que debe prescribirse en estos casos (Tharpe, 2016), el rompecabezas se hace todavía mas enrevesado. Las posibilidades de amplificación van desde un audífono o incluso un implante coclear en el oído con pérdida auditiva, hasta la adaptación de un audífono CROS (Contralateral routing of signal, siglas en inglés) en el que la señal que llega al oído con pérdida auditiva se envía al oído sin pérdida auditiva, pasando por utilizar un sistema de micrófono remoto (Tharpe, 2016).

Por último, cabe destacar que un estudio en el que se preguntó a audiólogos pediátricos sobre el tipo de amplificación que habían recomendado a un total de 423 niños, encontró que el 26% de estos niños utilizaban audífono, sistemas de micrófono remoto o una combinación de los dos (English & Church, 1999) y que además el 54% de los niños recibían algún tipo de apoyo educacional como por ejemplo terapia del lenguaje. Además, Klee y David-Dansky encontraron que un alto porcentaje de los niños que recibían amplificación y/o apoyo educacional seguían mostrando las mismas dificultades académicas. Estos resultados abren la posibilidad de plantearse que otros factores distintos al acceso a la información auditiva pueden estar detrás de los resultados académicos negativos mostrados por algunos de los niños con pérdida auditiva (Tharpe, 2008).

Como vemos la pérdida auditiva unilateral plantea todavía hoy mas preguntas que respuestas. Parece claro que siguen dándose casos de niños con este tipo de pérdida que presentan problemas psicosociales y de rendimiento académico. Estos niños muestran peores habilidades auditivas (localización y reconocimiento de habla en ruido) que niños normo-oyentes, pero no esta claro si el desarrollo del habla y del lenguaje se ve afectado por su pérdida de audición. El tipo de amplificación que deben recibir estos niños parece no estar tampoco clara. Además, el hecho de que solo alguno niños muestren dificultades es algo que intriga a los investigadores, y es todavía  más intrigante el hecho de que niños que han recibido algún tipo de amplificación y apoyo educativo a una edad temprana sigan mostrando las mismas dificultades. Por lo tanto, son muchas las preguntas que quedan todavía por resolver en cuanto a las pérdidas unilaterales en niños se refiere. Esperamos que la investigación sea capaz de resolverlas en los próximos años. Mientras tanto en nuestra práctica clínica deberemos ser conscientes de los problemas que una pérdida unilateral puede acarrear en el desarrollo de un niño e informar a las familias sobre esos riesgos y sobre las posibilidades de amplificación. Además deberemos llevar un seguimiento exhaustivo del caso e ir tomando las medidas necesarias en caso de que el niño muestre algún tipo de dificultad en el desarrollo del lenguaje o algún problema en el ámbito psicosocial o en su rendimiento académico.

 

Referencias

Bess, F. H., & Tharpe, A. M. (1986). Case history data on unilaterally hearing-impaired children. Ear and hearing, 7(1), 14-19.

Bess, F. H., Tharpe, A. M., & Gibler, A. M. (1986). Auditory performance of children with unilateral sensorineural hearing loss. Ear and hearing7(1), 20-26.

Bovo, R., Martini, A., Agnoletto, M., & Beghi, A. (1988). Auditory and academic performance of children with unilateral hearing loss. Scandinavian Audiology.

Culbertson, J. L., & Gilbert, L. E. (1986). Children with unilateral sensorineural hearing loss: cognitive, academic, and social development. Ear and Hearing7(1), 38-42.

Dancer, J., Burl, N. T., & Waters, S. (1995). Effects of unilateral hearing loss on teacher responses to the SIFTER. American Annals of the Deaf, 291-294.

Davis, J. M., Stelmachowicz, P. G., Shepard, N. T., & Gorga, M. P. (1981). Characteristics of hearing-impaired children in the public schools: Part II—Psychoeducational data. Journal of Speech and Hearing Disorders46(2), 130-137.

English, K., & Church, G. (1999). Unilateral hearing loss in children: an update for the 1990s. Language, Speech, and Hearing Services in Schools, 30:26-31.

Giolas, T. G., & Wark, D. J. (1967). Communication problems associated with unilateral hearing loss. The Journal of Speech and Hearing Disorders32(4), 336-343.

Hallmo, P., Møller, P., Lind, O., & Tonning, F. M. (1986). Unilateral sensorineural hearing loss in children less than 15 years of age. Scandinavian Audiology15(3), 131-137.

Humes, L. E., Allen, S. K., & Bess, F. H. (1980). Horizontal sound localization skills of unilaterally hearing-impaired children. Audiology19(6), 508-518.

Jensen, J. H., Børre, S., & Johansen, P. A. (1989). Unilateral sensorineural hearing loss in children: cognitive abilities with respect to right/left ear differences. British Journal of Audiology23(3), 215-220.

Kesser, B. W., Krook, K., & Gray, L. C. (2013). Impact of unilateral conductive hearing loss due to aural atresia on academic performance in children. Laryngoscope, 123(9), 2270–2275.

Kiese-Himmel, C. (2002). Unilateral Sensorineural Hearing Impairment in Childhood: Analysis of 31 Consecutive Cases: Problemas Auditivos Sensorineurales Unilaterales En Niños: Análisis De 31 Casos Consecutivos. International Journal of Audiology41(1), 57-63.

Klee, T. M., & Davis-Dansky, E. (1986). A comparison of unilaterally hearing-impaired children and normal-hearing children on a battery of standardized language tests. Ear and Hearing7(1), 27-37.

Lieu, J. (2004). Speech-language and educational consequences of unilateral hearing loss in children. Archives of Otolaryngology-Head and Neck Surgery, 130(5), 524–530.

Newton, V. E. (1983). Sound localization in children with a severe unilateral hearing loss. Audiology22(2), 189-198.

Oyler, R. F., Oyler, A. L., & Matkin, N. D. (1988). Unilateral hearing loss: Demographics and educational impact. Language, Speech, and Hearing Services in Schools19(2), 201-210.

Ruscetta, M. N., Arjmand, E. M., & Pratt, S. R. (2005). Speech recognition abilities in noise for children with severe-to-profound unilateral hearing impairment. International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology69(6), 771-779.

Tharpe, A. M. (2016). Current perspectives on minimal and mild permanent hearing loss in children. Perspectives of the ASHA Special Interest Groups1(6), 28-34.

Tharpe, A. M. (2008). Unilateral and mild bilateral hearing loss in children: past and current perspectives. Trends in Amplification12(1), 7-15.

Tieri, L., Masi, R., Ducci, M., & Marsella, P. (1988). Unilateral sensorineural hearing loss in children. Scandinavian Audiology Supplement, 30:33-36.

Yoshinaga-Itano, C., Johnson, C. D. C., Carpenter, K., & Brown, A. S. (2008). Outcomes of children with mild bilateral hearing loss and unilateral hearing loss. Seminars in Hearing (Vol. 29, No. 02, pp. 196-211).

Yoshinaga-Itano, C., Sedey, A. L., Coulter, D. K., & Mehl, A. L. (1998). Language of early-and later-identified children with hearing loss. Pediatrics102(5), 1161-1171.

Yoshinaga-Itano, C., Sedey, A. L., Wiggin, M., & Chung, W. (2017). Early hearing detection and vocabulary of children with hearing loss. Pediatrics, e20162964.

 

 

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