¿Contribuye la pérdida auditiva al deterioro cognitivo en pacientes adultos mayores? La evidencia científica responde

Por Megan Fitzhugh


Megan Fitzhugh es una estudiante de doctorado de quinto año (se gradúa muy pronto) del programa de neurociencias de Arizona State University (EEUU). Su tesis examinó cómo la pérdida auditiva, el rendimiento cognitivo, y las redes funcionales del cerebro contribuyen a las dificultades de comprensión oral del lenguaje en adultos mayores. Megan comenzará su post doctorado en el departamento de gerontología en University of Southern California en otoño de 2019 donde investigará biomarcadores modificables de la enfermedad de Alzheimer.

La pérdida de audición relacionada con la edad y con el deterioro cognitivo tienen una alta prevalencia en adultos mayores. A los 50 años, aproximadamente el 15% de los adultos en los Estados Unidos tienen como mínimo una pérdida auditiva leve (Agrawal et al., 2008). Esta tasa de pérdida de audición relacionada con la edad se duplica cada década, de manera que a los 70 años aproximadamente, el 60% de los adultos tienen algún tipo de pérdida auditiva (Lin et al., 2011). Se han reportado proporciones similares de adultos mayores con pérdida auditiva en países europeos (Roth et al., 2011). Se sabe que las funciones cognitivas de los adultos mayores muestran deterioros a partir de los 65 años, lo que ocasiona dificultades en ciertos parámetros de la memoria o la atención, así como un procesamiento mental más lento (Grady, 2012). Las últimas décadas han producido una gran cantidad de estudios científicos que han caracterizado tanto el envejecimiento cognitivo como los mecanismos neurobiológicos que de manera potencial subyacen a los cambios en el cerebro provocados por la edad. Sin embargo, la gran mayoría de estos estudios no han considerado de qué manera la pérdida auditiva puede contribuir al envejecimiento cognitivo. Dada la co-ocurrencia de la pérdida auditiva relacionada con la edad y el deterioro de las funciones cognitivas, muchos científicos se han preguntado si existe una conexión subyacente entre estos dos eventos.

Varios estudios a gran escala revelan que los adultos mayores con pérdida auditiva son aproximadamente dos veces más propensos a desarrollar deterioro cognitivo, demencia e incluso enfermedad de Alzheimer en comparación con aquellos con audición normal (Loughrey et al., 2017; Quaranta et al., 2014). Actualmente, se desconoce si la pérdida de audición relacionada con la edad y el deterioro cognitivo tienen una etiología común o si una desencadena la otra (ver Wayne y Johnsrude, 2015 para una revisión).

“Actualmente se desconoce si la pérdida de audición relacionada con la edad y el deterioro cognitivo tienen una etiología común o si una desencadena la otra”

La teoría de la “causa común” relaciona la pérdida de audición y el deterioro cognitivo, sugiriendo que la neurodegeneración generalizada afecta partes del cerebro que son críticas para el procesamiento auditivo y cognitivo (Baltes y Lindenberger, 1997). La solidez de esta teoría reside en que se ha observado también una relación entre el deterioro cognitivo y el empeoramiento en el procesamiento de otras modalidades sensoriales, como la visión, el olfato y el equilibrio (Wayne y Johnsrude, 2015). Sin embargo, un estudio longitudinal de gran escala realizado por Lindenberger y Ghisletta (2009) reveló que la relación entre el deterioro cognitivo y el empeoramiento en el procesamiento de estas modalidades sensoriales no era tan fuerte como habían descrito otros estudios transversales previos. Los autores, en cambio, sugirieron una posible relación recíproca entre los declives cognitivos y sensoriales (un modelo similar es propuesto por Wayne y Johnsrude).

Otro estudio demostró que la pérdida auditiva contribuye al deterioro cognitivo mas allá de los cambios en las funciones cognitivas relacionados con la edad (Humes et al., 2013). Estos hallazgos apuntan a una segunda teoría de la pérdida de audición y el deterioro cognitivo, denominada hipótesis de “deprivación sensorial”. Esta teoría sugiere que la pérdida de audición relacionada con la edad ocurre antes del deterioro cognitivo y que la reorganización cortical debida a la pérdida auditiva afecta a las funciones cognitivas (Lin et al., 2013). Algunos estudios han encontrado que los pacientes mayores con pérdida auditiva muestran atrofia cerebral en las regiones auditivas corticales y un aumento concomitante de las regiones cerebrales del lóbulo frontal en respuesta a estímulos auditivos. Esto probablemente refleje un mayor esfuerzo mental, lo cual apoya la hipótesis de la deprivación sensorial (para una revisión de este tema, ver Cardin, 2016).

“No sabemos si la pérdida auditiva contribuye directamente al deterioro cognitivo o si la pérdida de audición es, en cambio, un indicador de envejecimiento cognitivo y cerebral relacionado con la edad”

Dada la gran prevalencia de la pérdida auditiva en adultos mayores y su impacto en la comunicación y la vida diaria, los científicos y los clínicos desean saber si la pérdida auditiva relacionada con la edad contribuye al deterioro cognitivo. Actualmente, no tenemos una respuesta. Tenemos pruebas que sugieren que las personas con pérdida auditiva tienen un mayor riesgo de padecer deterioro cognitivo o demencia. También tenemos pruebas que apuntan a que la pérdida auditiva produce cambios tanto en la estructura como en la función cerebral de adultos mayores. Sin embargo, no sabemos si, o en qué medida, la pérdida auditiva contribuye directamente al deterioro cognitivo o si la pérdida de audición es, en cambio, un indicador de envejecimiento cognitivo y cerebral relacionado con la edad en general. Si se demostrase que la pérdida de audición contribuye al deterioro cognitivo (es decir, se probase la hipótesis de la deprivación sensorial), el uso de audífonos podría ofrecerse más tempranamente para combatir también el deterioro cognitivo. Actualmente no está claro si los audífonos proporcionan un beneficio cognitivo ya que hay estudios a favor y en contra de esta afirmación (por ejemplo, Lin et al., 2013 y Dawes et al., 2015, respectivamente). Alternativamente, si la pérdida de audición se deriva de la teoría de la “causa común”, las intervenciones dirigidas a la salud cognitiva (por ejemplo, el entrenamiento cognitivo o el ejercicio cardiovascular) podrían contrarrestar o retrasar la aparición de disminuciones sensoriales, entre ellas la pérdida auditiva. Se necesitan más estudios para determinar qué teoría explica mejor este vínculo entre el deterioro cognitivo y sensorial de manera que se puedan adoptar terapias audiológicas o cognitivo-conductuales que tengan como objetivo mejorar la comunicación y la calidad de vida de los adultos mayores.

Referencias

Cardin, V. (2016). Effects of Aging and Adult-Onset Hearing Loss on Cortical Auditory Regions. Frontiers in Neuroscience, 10. https://doi.org/10.3389/fnins.2016.00199

Dawes, P., Emsley, R., Cruickshanks, K. J., Moore, D. R., Fortnum, H., Edmondson-Jones, M., McCormack, A., & Munro, K. J. (2015). Hearing Loss and Cognition: The Role of Hearing Aids, Social Isolation and Depression. PLOS ONE, 10(3), e0119616. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0119616

Grady, C. (2012). The cognitive neuroscience of ageing. Nature Reviews Neuroscience, 13(7), 491–505. https://doi.org/10.1038/nrn3256

Humes, L. E., Busey, T. A., Craig, J., & Kewley-Port, D. (2013). Are age-related changes in cognitive function driven by age-related changes in sensory processing? Attention, Perception, & Psychophysics, 75(3), 508–524. https://doi.org/10.3758/s13414-012-0406-9

Lin, F. R., Metter, E. J., O’Brien, R. J., Resnick, S. M., Zonderman, A. B., & Ferrucci, L. (2011). Hearing Loss and Incident Dementia. Archives of Neurology, 68(2), 214–220. https://doi.org/10.1001/archneurol.2010.362

Lin, F. R., Yaffe, K., Xia, J., Xue, Q.-L., Harris, T. B., Purchase-Helzner, E., Satterfield, S., Ayonayon, H. N., Ferrucci, L., Simonsick, E. M., & Group for the Health ABC Study. (2013). Hearing Loss and Cognitive Decline in Older Adults. JAMA Internal Medicine, 173(4), 293–299. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2013.1868

Lindenberger, U., & Ghisletta, P. (2009). Cognitive and sensory declines in old age: Gauging the evidence for a common cause. Psychology and Aging, 24(1), 1–16. https://doi.org/10.1037/a0014986

Loughrey, D. G., Kelly, M. E., Kelley, G. A., Brennan, S., & Lawlor, B. A. (2017). Association of Age-Related Hearing Loss With Cognitive Function, Cognitive Impairment, and Dementia: A Systematic Review and Meta-analysis. JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery. https://doi.org/10.1001/jamaoto.2017.2513

Quaranta, N., Coppola, F., Casulli, M., Barulli, O., Lanza, F., Tortelli, R., Capozzo, R., Leo, A., Tursi, M., Grasso, A., Solfrizzi, V., Sobbà, C., & Logroscino, G. (2014). The Prevalence of Peripheral and Central Hearing Impairment and Its Relation to Cognition in Older Adults. Audiology and Neurotology, 19(Suppl. 1), 10–14. https://doi.org/10.1159/000371597

Roth, T. N., Hanebuth, D., & Probst, R. (2011). Prevalence of age-related hearing loss in Europe: a review. European Archives of Oto-Rhino-Laryngology, 268(8), 1101–1107.

Wayne, R. V., & Johnsrude, I. S. (2015). A review of causal mechanisms underlying the link between age-related hearing loss and cognitive decline. Ageing Research Reviews, 23, 154–166. https://doi.org/10.1016/j.arr.2015.06.002

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