El córtex o corteza auditiva

Es bastante común escuchar aquello de “el que escucha es el cerebro y no el oído” o “los oídos no son mas que una puerta al verdadero órgano de la audición, el cerebro”. Sin embargo, muchas veces el funcionamiento del cerebro auditivo (mas técnicamente el córtex o corteza auditiva) permanece desconocido para gran cantidad de los profesionales de la audiología o la logopedia. En realidad uno no debe sentirse mal por ello ya que el conocimiento que se tiene a nivel científico del funcionamiento de este área del cerebro es mucho menor que el que tenemos de otras áreas sensoriales como la visual o la olfativa. De hecho, su organización y funcionamiento en humanos es todavía muy desconocido, ya que lo que sabemos no son mas que hipótesis planteadas en base a hallazgos en modelos animales (especialmente en primates), las cuales han sido refutadas en mayor o menor medida en estudios realizados con neuroimagen en humanos. Dicho esto, describimos la organización y funcionamiento de la corteza auditiva a continuación.

El cerebro auditivo

Un vez el sonido es transformado en impulsos nerviosos en la cóclea, éste es transmitido por la vía aferente a través del nervio auditivo hasta la corteza auditiva. En su viaje, la información auditiva atraviesa distintas estructuras subcorticales como el complejo olivar superior, el colículo inferior o el cuerpo geniculado medial del tálamo. La gran mayoría de estas estructuras subcorticales reproducen la organización tonotópica de la cóclea y realizan a grandes rasgos un primer trabajo de integración y filtrado de la información auditiva antes de que ésta llegue a la corteza auditiva donde acabará por procesarse e interpretarse.

La corteza auditiva se ubica en el lóbulo temporal del cerebro, mas concretamente en el gyrus o pliegue de Heschl (imagen 1). La corteza auditiva tiene varias subdivisiones concéntricas, las cuales incluyen un área primaria (A1), un área secundaria (A2) y un área periférica (A3). El área primaria recibe información precisa del mapa tonotópico del cuerpo geniculado medial; y por lo tanto reproduce en su estructura la misma organización tonotópica (imagen 1). El área auditiva primaria lleva a cabo una labor de detección del sonido. El área secundaria de la corteza auditiva recibe información más difusa del complejo geniculado medial y de la corteza auditiva primaria, por lo tanto, es menos precisa en su organización tonotópica. Sin embargo, este área lleva a cabo importantes funciones en el procesamiento del sonido como la localización espacial o el análisis de sonidos complejos. La estructura de la región que rodea a las áreas A1 y A2, la cual hemos denominado área periférica (A3), es desconocida, pero se presume que lleva a cabo labores de integración multisensorial del sonido con el resto de los sistemas sensoriales. Por lo tanto, podemos concluir que las áreas secundarias y periféricas juegan un papel importante en el procesamiento de los sonidos complejos utilizados en la comunicación.

Imagen 1. Ubicación de las cortezas auditivas primaria y secundaria en el lóbulo temporal. También se representa la distribución tonotópica de la corteza auditiva primaria.

Por ejemplo, parece que algunas regiones de estas áreas están especializadas en procesar combinaciones de frecuencias, mientras que otras están especializadas en procesar modulaciones de amplitud frecuencia. Estudios en gatos y primates muestran que la corteza auditiva es especialmente importante para procesar secuencias temporales de sonido. Si se extirpa la corteza auditiva en estos animales, pierden la capacidad de discriminar entre dos sonidos complejos formados por componentes de frecuencia iguales pero que difieren en la secuencia temporal. En los humanos, el mejor ejemplo de una señal que varía en el tiempo es el habla, donde las diferentes secuencias fonéticas se perciben como sílabas y palabras distintas. Los estudios de pacientes humanos con daño bilateral en la corteza auditiva también revelan problemas graves en el procesamiento del orden temporal de los sonidos y por lo tanto en su habilidad para procesar el habla. Parece probable, por lo tanto, que regiones específicas de la corteza auditiva humana estén especializadas para procesar sonidos del habla elementales, así como otras señales acústicas temporalmente complejas, como la música. De hecho, el área de Wernicke, la cual es fundamental en la comprensión del lenguaje humano, se encuentra dentro del área auditiva secundaria.

Como decíamos al principio, el conocimiento actual solo nos permite conocer a grandes rasgos la organización de la corteza auditiva e inferir que existen regiones de la corteza auditiva que se encargan de procesar sonidos complejos, como las que componen el habla humana o la música. Sin embargo, todavía estamos muy lejos de comprender cómo es capaz el cerebro de procesar y descifrar estas estructuras sonoras de manera tan rápida y efectiva. Esperemos que la ciencia vaya resolviendo este dilema en el futuro.

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