TRASTORNOS DEL PROCESAMIENTO AUDITIVO CENTRAL INFANTIL ¿CUÁL ES SU EVIDENCIA?

Por Cristian Aedo


D. Cristian Aedo Sánchez es tecnólogo médico mención otorrinolaringología, master en neurociencias de la Universidad de Chile y alumno del doctorado en neurociencias de la Universidad de Salamanca. Cristian ha trabajado en los laboratorios de los Drs. Luis Robles, Paul H. Delano y Manuel S. Malmierca y actualmente es académico del Departamento de tecnología médica de la Universidad de Chile.

Es muy frecuente que, tanto adultos como niños, relaten alguna dificultad en la compresión del lenguaje hablado (principalmente en presencia de ruido de fondo), teniendo umbrales auditivos normales. Estas alteraciones están ampliamente descritas en la literatura internacional, denominándose ‘’trastornos del procesamiento auditivo central’’. En el año 1996, la Asociación americana de habla y audición ASHA, por sus siglas en inglés, definió el procesamiento auditivo central como ‘’aquellos procesos y mecanismos auditivos responsables de los fenómenos de localización y lateralización del sonido, discriminación auditiva, resolución temporal auditiva, desempeño auditivo frente a señales acústicas competitivas y desempeño auditivo frente a condiciones de degradación de la señal acústica’’ (Cañete, 2006).
Si bien se ha descrito los trastornos del procesamiento auditivo central en sujetos presbiacúsicos o en pacientes con daño neurológico, fundamentalmente han sido niños con dificultades en el proceso de escuchar (con audición normal) quienes más han sido diagnosticados por audiólogos, logopedas y otorrinolaringólogos en hospitales o centros clínicos. Sin embargo, el comité editorial de la revista Ear and Hearing (una de las más prestigiosas en el campo de la audiología), ha decidido no aceptar futuras publicaciones que asuman a los trastornos del procesamiento auditivo central en niños como un único diagnóstico en relación a las alteraciones del desarrollo auditivo, ya que no existiría evidencia clara al respecto (Ryals, 2018)


Una revisión sistemática entre los años 1954 y 2015, comparó el rendimiento en pruebas auditivas electrofisiológicas y conductuales de niños diagnosticados con trastornos del procesamiento auditivo central versus niños con alteraciones comportamentales (dislexia, trastornos por déficit de atención e hiperactividad, trastornos específicos del lenguaje y trastornos de aprendizaje). Este estudió no encontró diferencias significativas en los resultados de las pruebas auditivas entre niños diagnosticados con trastorno del procesamiento auditivo central y niños con otros trastornos (de Wit et al., 2018). De este estudio podemos inferir que los niños con trastorno del procesamiento auditivo central tendrían las mismas características conductuales que los niños con ciertas alteraciones comportamentales, haciendo indistinguible la condición del trastorno del procesamiento auditivo central como causa primaria y específica en relación a los otros trastornos comportamentales infantiles. En otro estudio retrospectivo de 1.153 niños con diagnóstico del trastorno del procesamiento auditivo central del Hospital infantil de Cincinnati (EE.UU), Moore y colaboradores (2017) reportaron que la gran mayoría de la población infantil evaluada tenía asociados otros trastornos como dislexia, trastornos cognitivos o alteraciones en el desarrollo del lenguaje (Moore et al., 2017).

Este estudió no encontró diferencias significativas en los resultados de las pruebas auditivas entre niños diagnosticados con trastorno del procesamiento auditivo central y niños con otros trastornos (de Wit et al., 2018)

Es muy deseable que existan equipos multidisciplinarios de trabajo que aborden con distintas miradas lo que actualmente estamos considerando exclusivamente como trastornos del procesamiento auditivo central en niños.


Tanto otorrinolaringólogos como audiólogos o logopedas, deberían tener en cuenta estas consideraciones para futuros diagnósticos y tratamientos en la población infantil que presente umbrales auditivos normales y dificultades en el proceso de escuchar. Por otro lado debería realizarse un exhaustivo diagnóstico diferencial con otras condiciones que pudiesen provocar alteraciones en la comprensión del lenguaje hablado en presencia de ruido de fondo, como por ejemplo la neuropatía auditiva. Finalmente es muy deseable que existan equipos multidisciplinarios de trabajo que aborden con distintas miradas lo que actualmente estamos considerando exclusivamente como trastornos del procesamiento auditivo central en niños.


Referencias

Cañete, O. (2006). Desorden del procesamiento auditivo central (DPAC). Revista de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, 66(3), 263-273.

Ryals, B. M. (2018). Ear and hearing mission and publication standards. Ear and Hearing, 39(4), 615-616.

de Wit, E., van Dijk, P., Hanekamp, S., Visser-Bochane, M. I., Steenbergen, B., van der Schans, C. P., & Luinge, M. R. (2018). Same or different: the overlap between children with auditory processing disorders and children with other developmental disorders a systematic review. Ear and Hearing, 39(1), 1-19.

Moore, D. R., Sieswerda, S. L., Grainger, M. M., Bowling, A., Smith, N., Perdew, A., … & Lin, L. (2018). Referral and Diagnosis of Developmental Auditory Processing Disorder in a Large, United States Hospital-Based Audiology Service. Journal of the American Academy of Audiology, 29(5), 364-377.

Los peligros de la homeopatía

Un tribunal italiano ha condenado a tres meses de cárcel a los padres de un niño de siete años que murió a raíz de una otitis que derivó en encefalitis por la decisión de sus padres de no suministrarle antibióticos y de darle, en cambio, homeopatía.

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¿Qué es la longitud media de enunciado (LME)?

LME o MLU por sus siglas en inglés (Mean Length Utterance) es una medida de producción lingüística en niños. Se puede calcular con morfemas o con palabras. Para calcular la LME se recoge una muestra de habla (normalmente en torno a 100 frases o turnos), se cuentan el número de palabras o morfemas, y se divide entre el número total de frases que el niño ha producido. Por ejemplo, si un niño produce un total de 50 palabras en un total de 20 frases, su LME será de 2.5. ¿Cómo podemos saber si 2.5 es una LME esperable a cierta edad? Brown (1973) fue el creador de esta medida y a día de hoy se sigue usando su investigación como norma para comparar los resultados de la LME. La LME es usada en investigación y en la evaluación clínica del lenguaje en niños con y sin pérdida auditiva.

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Solo hay un tipo de rehabilitación auditiva que funciona (y tal vez no sea la que estás pensando)

Entre dos y tres millones de personas personas padecen problemas de audición en España (datos extrapolados de OMS, “Deafness and hearing loss”, 2019). Estos problemas ,en la mayoría de los casos, provocan dificultades para entender el habla y, por tanto, para comunicarse. La amplificación, es decir, el uso de audífonos, es el método estrella para resolver o mitigar los problemas de comunicación causados por la pérdida auditiva. Sin embargo, existe una alta variabilidad en la satisfacción de los usuarios de audífonos, muchos de los cuales abandonan su uso o los devuelven a la clínica o centro donde los adquirieron. Esta variabilidad puede deberse a multitud de factores, muchos de los cuales a día de hoy continúan siendo investigados. Es en este punto donde las pseudoterapias encuentran un caldo de cultivo ideal para proliferar.

Estos métodos se caracterizan por que el paciente suele regresar al punto de partida una vez interrumpe el tratamiento.

En inglés, el proceso de prescripción y ajuste de audífonos se conoce en términos generales como “aural rehabilitation”, es decir, rehabilitación auditiva. Por desgracia, en español este término, junto a otros como “entrenamiento auditivo” o “reeducación auditiva”, son comúnmente prostituidos para referirse a tratamientos que claman mejorar el resultado del uso de audífonos a través de supuestos ejercicios de entrenamiento. En inglés, estos métodos se denominan Auditory Integration Therapies (AIT), es decir, terapias de integración auditiva.

En el campo de la audiología protésica, estos tratamientos suelen tener como objetivo principal pacientes con porcentajes de inteligibilidad verbal pobres o pacientes que no han alcanzado las expectativas deseadas con sus audífonos. Los autores o profesionales que los aplican sostienen afirmaciones tales como que el uso de estos ayuda a “reorganizar el cerebro” o “mejorar el procesamiento auditivo”, entre otros. Incluso, en algunas ocasiones se va más allá y se recomienda el uso de estos métodos en casos de autismo, Alzhéimer, dislexia, trastorno de la atención y la hiperactividad. Además, se les atribuyen la capacidad de mejorar la lectura, el aprendizaje de idiomas, la memoria, control de emociones, y las habilidades musicales, además de muchos otros.

Figura 1: el Dr. Berard sume que los “picos y valles” (+- 5dB) en el audiograma reflejan anormalidades auditivas las cuales se traducen en problemas de comportamiento, aprendizaje y emocionales, de lo cual no aporta ninguna prueba y, además, contradice incontables evidencias en el capo de la psicoacústica y de la fisiología del sistema auditivo.

Estos métodos tienen su origen en los planteamientos del Dr. Alfred Tomatis, el cual sentó las bases del método que lleva su mismo nombre. Le siguió un discípulo suyo, el Dr. Guy Berard, quien creó su propio método. Berard se hizo famoso tras la publicación de su libro “Audición igual a comportamiento”. En él, Guy Berard expone sus planteamientos desde un punto completamente teórico, sin aportar ni una sola prueba, ni haciendo referencia a ningún estudio previo, e incluso rozando el ridículo con algunas afirmaciones completamente erróneas (Figura 1). Cabe destacar que, en su origen, ni Alfred Tomatis ni Guy Berard planteaban su método como un tratamiento para mejorar la inteligibilidad del habla, sino para modificar el comportamiento. Sin embargo, con el paso de los años, el número de aplicaciones de estos métodos ha ido creciendo. De hecho, han surgido otros, como el método SENA, que ya incluyen desde su nacimiento la discriminación auditiva como algo que puede ser tratado con su producto. Los tres métodos basan en lo mismo: hacer que el paciente escuche durante varias sesiones sonido (generalmente música) filtrada de una forma que no revelan. Los pocos estudios que han asegurado que estos métodos proporcionan algún tipo de beneficio (e.g: Rimland y Edelson, 1994; Rimland y Edelson, 1995; y Bettison, 1996) son muy fácilmente criticables: carecen de grupo control, no se utilizó un doble ciego, o incluso los participantes pagaron por participar en el estudio. Además, como nunca se recomienda dejar otras terapias (e.g: logopedia), no es posible determinar si la mejoría del paciente está correlacionada con estos tratamientos. Hoy en día, los sitios web de los métodos Berard y Tomatis citan artículos que claman que estos métodos aportan beneficios, pero en la mayoría de las ocasiones podemos encontrar las mismas debilidades que en los estudios citados anteriormente. Al margen de que, en muchas ocasiones, los estudios que citan son casos clínicos de un solo participante, no han sido revisados por pares, o están realizados por personas con intereses económicos en la aplicación del método.

Nunca se recomienda dejar otras terapias (e.g: logopedia), por lo que no es posible determinar si el beneficio está correlacionado con estos tratamientos.

En cambio, otros muchos estudios han indicado que el uso de estos métodos no aporta beneficio alguno (e.g., Bettison, 1996; Mudford et al., 2000; Yencer, 1999, Zollweg, Palm, y Vance, 1997). Como consecuencia, en 2002, la Asociación Americana de Audición y Lenguaje (ASHA, por sus siglas en inglés) publicó un manifiesto en el que indicaba que estos métodos “no cumplen con los estándares de eficacia que justificarían su práctica por audiólogos y logopedas”, y desaconsejó su uso clínico, recomendando que deben utilizarse solamente a nivel de investigación (ASHA, 2004), ya que no existe evidencia científica de sus beneficios.

Estos métodos “no cumplen con los estándares de eficacia que justificarían su práctica por audiólogos y logopedas” (ASHA, 2004)

Entonces, ¿por qué tienen tanto éxito estos métodos? Bueno, en realidad no lo tienen. Lo que si hacen muy bien es influir en la percepción de las personas que trabajan entorno al método, tanto en el paciente (efecto placebo y efecto Hawthorne), como en las familias (efecto de la promesa auto cumplida), como en el profesional (efecto del experimentador). Además, estos métodos se caracterizan por que el paciente suele regresar al punto de partida una vez interrumpe el tratamiento (ya que se eliminan los efectos placebo y Hawthorne), por no mencionar que se intenta camuflar sus supuestas bondades con la evidencia científica existente sobre el entrenamiento musical y sus beneficios.

En conclusión, la rehabilitación auditiva que funciona es la que todos los audiólogos protésicos saben hacer muy bien: adaptar los audífonos adecuados en cada caso siguiendo buenas prácticas de verificación y validación, y asesorando al paciente sobre qué expectativas debe tener. Esto, y el entrenamiento auditivo real, que es el que realiza el logopeda, ayudando al paciente a desarrollar técnicas de escucha activa, reparación de conversaciones, adaptación al entorno, y labiolectura si ésta es necesaria.


Referencias:

American Speech-Language-Hearing Association. (2004). Auditory integration training [Position Statement]. Available from www.asha.org/policy. doi:10.1044/policy.PS2004-00218

Bettison, S. (1996). The long-term effects of auditory training on children with autism. Journal of Autism and Developmental Disorders, 26, 361-373.

Deafness and hearing loss. (2019, March 20). Retrieved June 1, 2019, from https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/deafness-and-hearing-loss

Edelson, S. M., Arin, D., Bauman, M., Lukas, S. E., Rudy, J. H., Sholar, M., et al. (1999). Auditory integration training: A double-blind study of behavioral and electrophysiological effects in people with autism. Focus on Autism and other developmental disabilities, 14, 73-81.

Guy Berard, M.D.; Sally Brockett, M.S. (1982). Audición igual a comportamiento: Revisado y ampliado. Place of publication not identified: EBOOKS2GO.

Mudford, C. O., Cross, B. A., Siobhan, B., Cullen, C., Reeves, R., Gould, J., et al. (2000). Auditory Integration Training for children with autism: No behavioral benefits detected, American Journal on Mental Retardation, 105, 188-129.

Rimland, B., & Edelson, S. M. (1994). The effects of auditory integration training on autism. American Journal of Speech-Language Pathology, 3(2), 16-24.

Rimland B, Edelson S. Brief Report: a pilot study of auditory integration training in autism. Journal of Autism and Developmental Disorders 1995;25(1):61‐70.

Yencer, K (1998) The Effects of Auditory Integration Training for Children With Central Auditory Processing Disorders. American Journal of Audiology, 7: 32 – 44.

Zollweg, W., Palm, D., & Vance, V. (1997). The efficacy of auditory integration training: A double blind study. American Journal of Audiology, 6, 39-47.

Fallece María Rosa de Cárdenas

Por desgracia, hoy no tenemos un artículo sobre ciencia interesante para compartir, sino que estamos obligados a compartir la triste noticia del fallecimiento de Dña. María Rosa de Cárdenas Díaz de Espada. Con ella, España pierde a una de las referencias en el campo de la audiología.

Dña. María Rosa de Cárdenas fue una de esas personas que no se conformó con la formación disponible en España y viajó a Inglaterra para estudiar audiología en el University College de Londres. Fue responsable de audiología en el servicio de otorrinolaringología del Hospital Ruber Internacional bajo la dirección del Dr. Lorenzo Rubio. Además, ayudó a mejorar la formación en audiología en España como co-directora de los cursos de audiología organizados por la Universidad de Alcalá de Henares y el University College de Londres.

Dña. María Rosa de Cárdenas es conocida por ser la autora, junto a la Prof. Victoria Marrero, de las listas de palabras para logoaudiometría de adultos y niños, publicado por la Universidad de Educación a Distancia (UNED).

Dña. María Rosa de Cárdenas fue también miembro fundador y primera presidenta de la Asociación Española de Audiología (AEDA), asociación que le otorgó el cargo de miembro honorífico en reconocimiento a su trabajo y trayectoria.

Aunque, sin lugar a dudas, Dña. María Rosa de Cárdenas es conocida por ser la autora, junto a la Prof. Victoria Marrero, de las listas de palabras para logoaudiometría de adultos y niños, publicado por la Universidad de Educación a Distancia (UNED). Estos materiales son parte del día a día del trabajo de todos los audiólogos y representan como el esfuerzo personal puede cambiar a mejor la calidad de los servicios que reciben los pacientes.

Desde Auris Scientia queremos rendir este pequeño homenaje a una gran profesional y persona. Así pues, por favor, repita las siguientes palabras:

Muchas Gracias



Agradecimientos:
Queremos agradecer a D. Jose Luis Blanco su ayuda en la redacción de este artículo en homenaje a la vida de Dña. María Rosa de Cárdenas

¿Por qué me pitan los oídos? Cómo entender los acúfenos

Por Jeff W. Wise



Jeffrey Wise es un estudiante de tercer año en el programa de Doctor en Audiología de la Universidad de Vanderbilt. Su tesina examinó el uso de la administración de terapia cognitvo-conductual a través de internet para el tratamiento del tinnitus crónico en la población de veteranos norteamericanos. Jeffrey completará su cuarto año como residente en el Programa de Salud para Veteranos de Phoenix, Arizona.

Cada nuevo artículo que llega a mis manos sobre acúfenos comienza definiendo la afección, para a continuación dar unas apabullantes cifras sobre su prevalencia. Y, en efecto, los acúfenos tienen una alta prevalencia en la población (McCormack et al., 2016). Las estimaciones más conservadores indican que no menos del 5% de la población global (385 millones de personas) sufren, con mayor o menor gravedad, de la percepción de pitidos, silbidos, rugidos, chasquidos, o cualquier otra de sus desconcertantes sintomatologías (McCormack et al., 2016).

El mecanismo fisiológico por el cual aparecen los acúfenos es todavía un enigma. Sin embargo, el conocimiento científico actual, nos permite ofrecer una posible explicación fisiológica que va mas allá de la tradicional definición del acúfeno como “la percepción de sonido en ausencia de una estimulación externa”. Por ello, a continuación, elaboro un modelo fisiológico para entender los acúfenos. Además, incluyo las posibles causas de este terriblemente e incómodo desorden auditivo.

Los acúfenos aparecen, fundamentalmente, debido a un intento sistemático de corregir una disrupción en el funcionamiento del sistema auditivo causado por una disfunción en el sistema (la cual incluye una pérdida de audición). Para ilustrar esto, discutamos primero otro fenómeno que en principio no está relacionado con la aparición de los acúfenos pero que nos puede ayudar a comprender su mecanismo fisiológico: el mecanismo de compensación vestibular.

No podemos entender los acúfenos como un proceso patológico en sí mismo, sino más bien como el resultado de un intento sistemático del cerebro de compensar la ausencia de estimulación sensorial.

El daño periférico en el sistema vestibular provoca una actividad neural asimétrica en los núcleos vestibulares, lugar donde se procesa la información sobre el equilibrio y la propiocepción (Barin, 2016). El lado afectado no es capaz de enviar información a sus grupos neuronales de forma adecuada, resultando en una sensación de movimiento hacia el lado sano en ausencia de movimiento real. Los mecanismos de compensación rápidamente resuelven este desequilibrio a través de un proceso de bloqueo cerebelar, el cual disminuye la actividad en el lado sano, reduciendo la percepción de falso movimiento. Gradualmente, la actividad cerebral aumenta en los núcleos vestibulares del lado afectado, y el bloqueo es simultáneamente reducido en el lado sano. La descompensación que resultó del daño inicial es eliminada y la actividad neural simétrica es (parcialmente) restaurada (Barin, 2016).

La compensación vestibular es posible gracias a las propiedades plásticas del cerebro, a través de las cuales el cerebro es capaz de adaptarse a una falta de estimulación sensorial (Moller et al., 2011). En el caso del sistema vestibular, estos procesos de plasticidad cerebral son beneficiosos para el sujeto, ya que le permiten reestablecer el balance de actividad cerebral entre hemisferios, lo cual resulta en una percepción adecuada del equilibrio.

Sin embargo, estas respuestas de plasticidad cerebral ante una falta de estimulación sensorial no son siempre beneficiosas. Ante una pérdida auditiva, la cual supone una falta de estimulación sensorial, se produce una reducción en la actividad neural. Tal y como ocurría en el caso de la compensación vestibular esto es seguido por una respuesta de plasticidad cerebral a nivel de los núcleos cocleares, los cuales aumentan su nivel de actividad (Kaltenbach y McCaslin, 1996). Este aumento de la actividad neural en los núcleos cocleares, en vez de facilitar el procesamiento de la señal auditiva origina la aparición subjetiva de sonidos “fantasma” (sonidos que no están presentes en el entorno sensorial). Esto sonido fantasma es lo que conocemos como “acúfenos”.

Aunque una explicación no es una cura, el alivio puede encontrarse sencillamente en saber que, como una vez Aage Moller dijo, “el acúfeno es un síntoma, no una enfermedad”.

Por lo tanto, no podemos entender los acúfenos como un proceso patológico en sí mismo, sino más bien como el resultado de un intento sistemático del cerebro de compensar la ausencia de estimulación sensorial. Algunos profesionales puede que no acepten la existencia de este mecanismo fisiológico, argumentando que algunos pacientes sin evidencias de discapacidad auditiva indican tener acúfenos, en muchos casos siendo estos constantes y debilitantes. Esta postura, aunque entendible, se puede poner en duda cuestionando los actuales parámetros que utilizamos para indicar una audición “normal”. La audiometría convencional muestra solo una parte de la información sobre el funcionamiento intrínseco de un sistema que es extremadamente complejo y que, en muchos aspectos, sigue siendo enigmático. Además, la existencia de este mecanismo fisiológico ayudaría a explicar por qué los audífonos y los implantes cocleares, los cuales restauran el acceso a información auditiva, alivian los acúfenos en una gran parte de los pacientes.

Para proporcionar atención de forma efectiva a pacientes con acúfenos debemos primero comprender su fundamento fisiológico. Los profesionales clínicos pueden simplificar la explicación aquí proporcionada a la hora de explicar a sus pacientes las causas de estos molestos zumbidos y pitidos. Aunque una explicación no es una cura, el alivio puede encontrarse sencillamente en saber que, como una vez Aage Moller dijo, “el acúfeno es un síntoma, no una enfermedad”.

Referencias:
Barin, K (2016). “Clinical neurophysiology of vestibular compensation.” In Jacobson, GP& Shepard, NT (Eds.), Balance function assessment and management (77-97). San Diego, CA: Plural.

Kaltenbach JA, McCaslin DL. (1996). “Increases in spontaneous activity in the dorsal cochlear nucleus following exposure to high intensity sound: A possible neural correlate of tinnitus.” Auditory Neuroscience, 3(1): 57-78.

McCormack A., Edmondson-Jones M., Somerset S., Hall D. (2016) “A systematic review of the reporting of tinnitus prevalence and severity.” Hearing Research, 337: 70-79.

Moller, AR, et al. (2011). Textbook of Tinnitus. Springer: New York.

Pérdida de audición unilateral en niños: Entrevista a Anne Marie Tharpe, Ph.D.

Auris Scientia: Buenos días Dra. Tharpe. Muchas gracias por atendernos. Hace unos meses compartimos con nuestros lectores información sobre las dificultades que pueden encontrar los niños con pérdida auditiva unilateral en su desarrollo (ver aquí). Tras revisar la literatura existente nos dimos cuenta que tras 30 años de investigación todavía hoy tenemos mas preguntas que respuestas entorno a la pérdida auditiva unilateral en niños. Nos gustaría que nos ayudase a responder a algunas de esas preguntas.

En primer lugar, ¿está de acuerdo en que hoy en día existen más preguntas que respuestas relacionadas con la pérdida auditiva unilateral en niños? ¿Cree que la pérdida auditiva unilateral ha recibido la atención que se merecía por parte de la comunidad científica en los últimos años?

Anne Marie Tharpe: Estoy encantada de poder discutir este tema con vosotros. Estáis en lo cierto. Hemos aprendido mucho sobre pérdida auditiva unilateral en las últimas décadas pero todavía hoy quedan muchas preguntas por resolver. Creo que el interés en este tema por parte de la comunidad científica va y viene con el tiempo. Por ejemplo, cuando nosotros observamos por primera vez las dificultades psicoeducativas que atravesaban los niños con pérdida auditiva unilateral, muchos investigadores se interesaron en el tema y replicaron nuestros estudios en Estados Unidos y en Europa. Esto supuso un buen comienzo para definir y comprender los problemas que tenían estos niños. Sin embargo, después no se continuó investigando con el mismo ímpetu sobre para qué los niños con pérdida auditiva unilateral superasen estos problemas. Las recomendaciones se limitaron a garantizar un sitio preferencial en el aula, el uso de sistemas de micrófono remoto (antiguamente llamados sistemas de FM), y monitorizar las habilidades de habla y lenguaje. Sin embargo, el porcentaje de niños con pérdida auditiva unilateral con problemas académicos sigue siendo igual de alto hoy que en la década de los 80 cuando estos estudios vieron la luz.

“Aproximadamente el 50% de los niños con pérdida auditiva unilateral muestran dificultades académicas”

AS: La literatura es muy clara en cuanto a que “solo” un porcentaje de los niños con pérdida auditiva muestra dificultades en el desarrollo y/o dificultades académicas. ¿Podría especular sobre cual puede ser el motivo?

AMT: Lo cierto es que he considerado un gran número de razones sobre porqué aproximadamente el 50% de los niños con pérdida auditiva unilateral muestran dificultades académicas y el resto no. Por ejemplo, quizás los niños con pérdida auditiva unilateral que tienen dificultades tengan otitis recurrentes, lo cual puede resultar en pérdidas auditivas conductivas que conlleven una dificultad de audición añadida a la pérdida unilateral. Esto podría marcar una diferencia substancial respecto a otros niños sin otitis recurrentes y podría resultar en una incapacidad por parte de estos niños con otitis para compensar los efectos negativos de la pérdida auditiva. También sabemos que el citomegalovirus causa no solo pérdida auditiva (en muchos casos unilateral) sino que también puede originar daño neurológico difuso, daño que podría resultar en problemas de aprendizaje. Por último, en los últimos años hemos aprendido sobre el impacto negativo que tiene la fatiga auditiva en el rendimiento académico. Es posible que algunos de estos niños con pérdida auditiva unilateral sean mas susceptibles a la fatiga que otros, lo cual en última estancia podría afectar negativamente los resultados académicos.

“No es exactamente verdad que los niños con pérdida auditiva unilateral no tengan dificultades en el desarrollo del lenguaje”

AS: Parece claro que los niños con pérdida auditiva unilateral muestran dificultades en el desarrollo de habilidades auditivas (habilidades de localización, percepción del habla etc.). Sin embargo, no está claro si estos niños muestran dificultades a la hora de desarrollar el lenguaje. ¿No es esto contradictorio? Si no muestran problemas de lenguaje, ¿porqué tendrían dificultades académicas? ¡Parece que estamos metidos en un callejón sin salida!

AMT: Bueno, no es exactamente verdad que los niños con pérdida auditiva unilateral no tengan dificultades en el desarrollo del lenguaje. Al principio de nuestro trabajo asumimos que estos niños tenían dificultades académicas debido a sus dificultades para oír en entornos ruidosos (¡las aulas por aquel entonces eran muy ruidosas!). En aquel momento, no encontramos diferencias en puntuaciones de medidas estandarizadas de habla y lenguaje. Sin embargo, encontramos una diferencia significativa en puntuaciones de inteligencia verbal entre los niños con pérdida auditiva unilateral que mostraban dificultades académicas y los que no. Encontramos esta diferencia incluso cuando las puntuaciones de inteligencia general era iguales. Este resultado nos hizo pensar que los test de habla y lenguaje que utilizamos en aquel entonces quizás no eran los suficientemente precisos para identificar las dificultades de lenguaje que estos niños podían tener. Desde entonces, otros investigadores (como Lieu 2004; y Kishon-Rabin y colaboradores, 2015) han observado que la pérdida auditiva unilateral puede acarrear problemas en el desarrollo del habla y el lenguaje de los niños. Los resultados difieren entre distintos estudios pero esto probablemente se debe a la gran cantidad de test diferentes que se utilizaron en cada uno de ellos.

AS: Nos preguntamos si los niños con pérdida auditiva unilateral que tienen dificultades académicas son capaces de alcanzar a sus iguales con audición normal mas adelante cuando son adultos. ¿Podría ser la pérdida auditiva unilateral una barrera exclusivamente temporal para estos niños?

AMT: Si, esto es algo totalmente posible. Muchas veces he pensado que sería estupendo poder contactar aquellos sujetos que participaron en nuestros primeros estudios de los años 80 y 90 para ver cómo les va ahora como adultos. Por desgracia, no tenemos forma de contactar con ellos ahora, ya que ahora viven por su cuenta.

AS: Por último, la pregunta del millón: ¿Qué tenemos que hacer en nuestra práctica clínica si nos encontramos con un niño con pérdida auditiva unilateral? ¿Cómo identificamos a aquellos que están en riesgo de desarrollar problemas académicos y del desarrollo y los que no? ¿Deberían recibir amplificación todos los niños con pérdida auditiva unilateral? Si es así, cuál es la mejor opción: ¿audífono convencional, audífono CROS, sistema de micrófono remoto?

AMT: Recientemente, he presidido una conferencia patrocinada por Phonak AG que se centró exclusivamente en pérdida auditiva unilateral en niños. Después de esta conferencia, un grupo de expertos consensuamos una guía que describe el proceso de evaluación que incluye el tratamiento individualizado a cada caso de niño con pérdida auditiva unilateral. Esta guía recomienda el uso de una batería de pruebas y evaluaciones del sistema vestibular, habilidades académicas y pre-académicas, desarrollo del habla y del lenguaje, y audición funcional. También describimos los beneficios y limitaciones de las distintas tecnologías. Uno de los factores de decisión mas importante a la hora de elegir si utilizar tecnología o no y qué tecnología utilizar en caso de que sea necesaria es el grado de pérdida auditiva, así como el grado de percepción del habla en el oído con pérdida de audición. Esperamos que este artículo sea publicado en los próximos seis meses. Creemos que será de gran ayuda para que los audiólogos clínicos tomen decisiones adaptadas a cada caso más que buscar soluciones iguales para todos los niños con pérdida auditiva unilateral.

AS: Muchas gracias por su atención Dra. Tharpe. Estaremos al tanto de esa guía de tratamiento individualizado para casos de niños con pérdida auditiva unilateral y la compartiremos con nuestros lectores.

Referencias

Lieu, J. (2004). Speech-language and educational consequences of unilateral hearing loss in children. Archives of Otolaryngology-Head and Neck Surgery, 130(5), 524–530.

Kishon‐Rabin, L., Kuint, J., Hildesheimer, M., & Ari‐Even Roth, D. (2015). Delay in auditory behaviour and preverbal vocalization in infants with unilateral hearing loss. Developmental Medicine & Child Neurology, 57(12), 1129-1136.


Sobre la Dra. Tharpe:

La Dra. Anne Marie Tharpe es profesora y directora del departamento de ciencias de la audición y el lenguaje del Vanderbilt University School of Medicine en Nashville, Tennessee (EEUU). Su laboratorio centra su investigación en comprender el impacto de la pérdida auditiva en el desarrollo de niños con pérdida de audición. Este trabajo se ha llevado a cabo examinando preguntas relacionadas con indicadores de atención, exploración ambiental y resultados académicos. Mas recientemente, su trabajo se ha centrado en el impacto de la tecnología auditiva en el comportamiento de los progenitores y los niños, así como en los patrones de sueño de los niños con pérdida de audición. La Dra. Tharpe ha publicado de forma periódica en revistas nacionales e internacionales, así como numerosos libros y capítulos de libros. Además, ha realizado cerca de 300 presentaciones en todo el mundo sobre problemas auditivos pediátricos. Ella es co-editora con Dr. Richard Seewald del libro “The Comprehensive Handbook of Pediatric Audiology”, el cual fue publicado en 2016.

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Adaptación de audífonos: evidencia vs. experiencia

La práctica basada en la evidencia se define como el uso consciente, explícito y juicioso de la mejor y más actual conocimiento (científico) al tomar decisiones sobre el cuidado de pacientes (Sacket et al.,1996). Existe la tentación, según se acumula experiencia clínica, de basar las decisiones y determinar el grado de éxito de una adaptación de audífonos en nuestro criterio clínico en lugar de realizar pruebas de verificación o validación. Esto está fundamentado en la creencia de que nuestras observaciones (no sistemáticas) realizadas en la práctica clínica son una forma válida de determinar la prognosis de un paciente y de establecer cuáles son los tratamientos y opciones más adecuados. Sin embargo, la falta de consistencia inherente a la mera observación, por muchas veces que esta sea repetida, puede llevar a conclusiones engañosas o completamente erróneas.

 

“El efecto placebo tiene un impacto significativo en la opinión que los pacientes tienen sobre el resultado de una adaptación de audífonos” (Dawes, Powell y Munro, 2011)

Por otro lado, basar la decisión sobre si una adaptación es exitosa únicamente en la opinión del paciente, obtenida a través de una entrevista clínica pero informal, también puede dar lugar a error. Debemos tener en cuenta, por ejemplo, el impacto demostrado del efecto placebo en la impresión que los pacientes tienen sobre el beneficio que les aporta el uso de audífonos. En 2011, Dawes, Powell y Munro publicaron un estudio en el que los participantes probaron dos audífonos, uno con tecnología estándar y otro con una supuesta tecnología de última generación. Los audífonos, en realidad, eran exactamente iguales y estaban ajustados de la misma manera. Sin embargo, los participantes indicaron percibir un mayor beneficio con el audífono que supuestamente tenía tecnología de última generación que con el audífono con tecnología estándar. El efecto placebo tiene, por tanto, un impacto significativo en la opinión que los pacientes tienen sobre el resultado de una adaptación de audífonos.

Tanto la elección del tratamiento para el paciente como la evaluación del éxito del mismo deben establecerse en función de la mejor y más actualizada información científica. Para poder interpretar los resultados de las pruebas audiológicas de una forma válida es necesario utilizar herramientas que hayan sido validadas científicamente. Esto nos asegura que los resultados obtenidos nos aportan no solo información sobre lo que sea que estamos midiendo (validez), sino que además, nos permitirá asegurarnos de que el resultado obtenido sea preciso (fiabilidad). Esto no es solamente aplicable a pruebas en cabina y a pruebas electroacústicas, sino también a cuestionarios de autoevaluación del usuario. Se debe dudar de los resultados de nuevas terapias, tratamientos, herramientas, programas, prótesis auditivas y pruebas cuyos resultados no estén demostrados siguiendo estas pautas. El uso de terapias o nuevos métodos no basados en la evidencia científica deben restringirse a la investigación y pruebas experimentales.

Basar nuestra práctica en la evidencia requiere una mayor inversión de recursos en formación y actualización. Además, en muchas ocasiones los resultados conseguidos en nuestra práctica clínica pueden parecer peores de lo esperado, y los efectos de los cambios en los ajustes de los audífonos pueden ser insignificantes si los comparamos con los beneficios que muchas veces se prometen con algunas de estas prácticas que no han sido validadas científicamente. Sin embargo, la inclusión de buenas prácticas apoyadas por la evidencia científica en nuestro protocolo clínico hace que los pacientes estén más satisfechos, requieran menos visitas y estén dispuestos a pagar más por los servicios prestados (Kochkin et al., 2014; Kochkin, 2010; Amlani y Pumford, 2017).

Referencias:

Amlani A. M., & Pumford, J. (2017). Real-ear measurement and its influence
on patient satisfaction, loyalty, and hearing aid benefit. American Academy of Audiology, Indianapolis, Indiana, April 5–8. doi: 10.13140/RG.2.2.12799.66727

Dawes, P., Powell, S., & Munro, K. J. (2011). The Placebo Effect and the Influence of Participant Expectation on Hearing Aid Trials. Ear and Hearing,
32(6), 767-774. doi:10.1097/aud.0b013e3182251a0e

Kochkin S. (2014) A Comparison of Consumer Satisfaction, Subjective Benefit and Quality of Life Changes Associated with Traditional and Direct-Mail Hearing Aid Use. The Hearing Review. January:16 – 26.

Kochkin, Beck, S., Christensen, D. L., Compton-Conley, L. A., Fligor, C., Kricos, B. J., . . . G., R. (2010, April 1). MarkeTrak VIII: The impact of the hearing healthcare professional on hearing aid user success: Correlations between dispensing protocols and successful patient outcomes. The Hearing Review.

Sackett, D., Rosenberg, W., Gray, J., Haynes, R., & Richardson, W. (1996). Evidence based medicine: what it is and what it isn’t. BMJ, 312(7023), 71–712. Doi: https://doi.org/10.1136/bmj.312.7023.71

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Dr. Pablo Gil Loyzaga

El Dr. Pablo Gil Loyzaga (Madrid, 13 de abril de 1954 – 8 de mayo de 2013) fue y sigue siendo uno de los científicos hispanohablantes mas renombrados en el campo de las ciencias de la audición. Su vida profesional merece ser conocida por la gran cantidad de áreas científicas que abarcó con su trabajo y por la relevancia de sus hallazgos, pero también por su dedicación y entusiasmo por la ciencia y la docencia.

Gil Loyzaga fue catedrático de Neurobiología de la Audición en las Facultades de Medicina y Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, así como Presidente de la Comisión de Investigación de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial y Director del Departamento de Oftalmologia y Otorrinolaringologia de la Universidad Complutense. Quizás uno de los aspectos que mas llame la atención de su dilatada trayectoria científica sea que posee tres doctorados en tres disciplinas distintas. El primero, obtenido en 1983 en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid por su trabajo sobre el desarrollo y maduración del receptor auditivo, fue calificado con Sobresaliente Cum Laude por unanimidad, obteniendo el Premio Extraordinario de Doctorado. Tras dedicar varios años al estudio del sistema auditivo en mamíferos en Francia, obtuvo su segundo doctorado (esta vez en biología) en l’Université de Sciences et Tèchniques du Languedoc (Montpellier, Francia). El tercer y último doctorado lo obtuvo en una disciplina completamente distinta a las ciencias de la audición pero de la que el Dr. Gil Loyzaga era una gran apasionado, la historia, la genealogía y la heráldica. Esta tesis doctoral titulada “El Capitán Don Diego Menéndez de Valdés y la Gobernación de Puerto Rico a finales del siglo XVI”, la defendió satisfactoriamente en 2011 en el área de Historia del Derecho y las Instituciones de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED, Madrid). En ella, también obtuvo Sobresaliente Cum Laude por unanimidad del tribunal.

Como investigador en ciencias de la audición el Dr. Gil Loyzaga fue pionero en la descripción de diversas características del desarrollo ontogénico del sistema auditivo de los mamíferos. También tiene el increíble honor de haber sido el primero en describir la presencia de dos neurotransmisores como la dopamina y la serotonina en la cóclea. Estudió en profundidad la neurotoxicidad asociada al glutamato como base etiológica de los efectos del trauma acústico, así como la composición del oído interno. Además, investigó sobre el desarrollo de modelos para estudiar la presbiacusia humana, es decir, la pérdida progresiva de la capacidad para oír altas frecuencias. Por último, realizó estudios donde investigó las células madre del receptor auditivo y la implicación de éstas en posibles estrategias de regeneración del órgano de Corti. Todo este trabajo quedó reflejado en 179 artículos publicados en revistas científicas y capítulos de libros, nacionales e internacionales.

Además, en el ámbito de la salud el Dr. Gil Loyzaga estuvo altamente comprometido con la ética profesional, llegando a ser miembro del Comité de Bioética de la Orden de Malta (Asamblea Española) y del Comité Bioético y Médico Científico de Vidacord (Tecnología Biomédica). También se involucró en el desarrollo de la telemedicina en España, llegando a ser Director de la Cátedra Extraordinaria en Innovación y Salud de la Universidad Complutense de Madrid.

Por lo tanto, el perfil docente e investigador del Dr. Pablo Gil Loyzaga nos habla de una persona altamente comprometida con el estudio y el avance de la ciencia en el ámbito de las ciencias de la salud en general, y de las ciencias de la audición en particular. Su interés por otras disciplinas como las historia y la genealogía deja a las claras su pasión por el aprendizaje y su marcado perfil humanista. Los que mas le conocían hablaban de una persona apasionada por su trabajo investigador y docente. Por lo tanto, los nuevos apasionados de las ciencias de la audición podemos encontrar en el Dr. Pablo Gil Loyzaga un referente y un modelo en el desarrollo de nuestro trabajo. Además, el hecho de ser español y haber desarrollado gran parte de su carrera profesional en España, pone de manifiesto que es posible llevar a cabo ciencia rigurosa y de alto nivel en el campo de la audición en el mundo hispanohablante. ¡Gracias Dr. Gil Loyzaga!

Percepción sonora o sonoridad: Las curvas isofónicas de Fletcher-Munson

Cualquier persona conoce de forma intuitiva que una señal acústica posee una cierta presión sonora la cual determina su intensidad. Sin embargo, pocos conocerán que la sonoridad, la cual se define como la intensidad a la que un sonido es percibido por el oído humano, que esa señal desencadena en el sujeto depende de las características de la señal acústica. Mas concretamente, la percepción sonora o sonoridad a un mismo nivel de presión sonora depende del espectro de la señal acústica. Sonidos muy graves o muy agudos necesitan un mayor nivel de intensidad sonora para desencadenar la misma percepción sonora o sonoridad que sonidos de frecuencias intermedias. Si la presión sonora se mide en pascales o dB SPL, la unidad de medida que se utiliza para establecer la sonoridad es el fonio o fon. El fonio fue definido de forma arbitraria como la sonoridad de un tono puro de 1000Hz con un nivel de presión sonora de 0dB SPL. De manera que para un tono puro de 1000Hz de frecuencia, 0 fonios corresponden a 0dB SPL, 20 fonios a 20dB SPL, 60 fonios a 60dB SPL, y así sucesivamente.

La sonoridad fue estudiada en profundidad por Fletcher y Munson mientras trabajaban para los laboratorios Bell (EEUU) en los años 30 del siglo pasado. Estos investigadores se encargaron de recoger y anotar de forma pormenorizada la percepción sonora que generaban tonos puros de distinta frecuencia a un mismo nivel de presión sonora (medido en dB SPL) en un grupo amplio de individuos con audición normal. Los resultados los reflejaron en las llamadas curvas de igual sonoridad o curvas isofónicas (gráfico 1).

Gráfico 1. Curvas isofónicas de Fletcher y Munson

En el gráfico se representa la intensidad o presión sonora medida en dB SPL en el eje de ordenadas y la frecuencia de los tonos puros presentados a los sujetos en el eje abscisas. Cada una de las curvas (resaltadas en negrita) corresponden a un nivel de sonoridad (medido en fonios) distinto. Resaltados con la línea vertical roja podemos ver los valores que toman las curvas isofónicas a 1000Hz. Tal y como decíamos anteriormente, en el gráfico se ve claramente como a 1000Hz el valor de sonoridad corresponde al mismo valor de presión sonora (0 fonios – 0dB SPL, 20 fonios – 20dB SPL, 60 fonios – 60dB SPL etc.). Sin embargo, a medida que nos alejamos del valor que toma la curva isofónica a 1000Hz el nivel de presión sonora varía. Además en esta gráfica podemos ubicar el umbral de audibilidad en la curva de 0 fonios (curva detallada en el gráfico con la línea discontinua) y el umbral de discomfort en la curva de 120 fonios.

Observando la gráfica de las curvas isofónicas de Fletcher y Munson podemos extraer algunas conclusiones interesantes:

  • Los sonidos muy graves (<600Hz) y muy agudos (>6000Hz) requieren de mayor presión sonora para desencadenar la misma sonoridad que sonidos de frecuencias medias. Es decir, el humano tiene menos sensibilidad a sonidos de esas frecuencias extremas.
  • Entre 1500 y 6000Hz aproximadamente, el humano tiene una mayor sensibilidad al sonido, siendo 3000Hz la frecuencia mas sensible. Es decir, en esa franja de frecuencias se requiere de menor presión sonora para desencadenar la misma sonoridad.
  • A niveles altos de sonoridad, las curvas son relativamente “mas planas” que en niveles bajos o medios de sonoridad. Esto indica que a niveles altos de presión sonora, la sonoridad es mas pareja entre las distintas frecuencias de tonos puros.

Para terminar cabe destacar que estas curvas isofónicas fueron establecidas por Fletcher y Munson en individuos jóvenes con audición normal. Es evidente, que en presencia de pérdida de audición estas curvas variarían de forma drástica. Además, cabe decir que Fletcher y Munson fueron los primeros en desarrollar las curvas isofónicas. Sin embargo, otros investigadores a la lo largo e la historia han desarrollado sus propias curvas isofónicas difiriendo éstas de las originales en algunos aspectos, aunque no de forma radical. Este es el ejemplo de las curvas de Robinson and Danson.

Las disparidades socioeconómicas en la exposición al lenguaje afectan al cerebro y las habilidades de lectura de los niños

Aunque es sabido que los niños que provienen de familias de un nivel socioeconómico bajo (nivel educativo más bajo) tienen más problemas de lenguaje y lectura que aquellos que provienen de un nivel socioeconómico alto, las razones subyacentes a esta correlación no se comprenden a día de hoy. En este reciente estudio, Merz y colaboradores examinaron la relación entre los antecedentes socioeconómicos, la exposición lingüística en el hogar, la estructura cerebral y las habilidades de lectura en niños de 5 a 9 años (N = 94). Obtuvieron grabaciones de audio en el hogar durante tareas cotidianas y escáneres de resonancia magnética ponderada en T1 de alta resolución en los niños. Los autores encontraron que los niños que experimentaron más turnos de conversación con los adultos o que estuvieron expuestos a un mayor número de palabras mostraron el área cortical perisilviana izquierda (encargada de procesar lenguaje) más desarrollado que los niños con menos exposición al lenguaje. La exposición al lenguaje medió la asociación entre la educación de los padres y el área cortical perisilviana izquierda. A su vez, el área perisilviana izquierda medió la relación entre el nivel educativo de los padres y las habilidades de lectura. Estos resultados indican que la exposición al lenguaje podría explicar las diferencias observadas en la anatomía cerebral de los niños provenientes de distintos niveles socioeconómicos, que a su vez afectan al desarrollo de las habilidades de lectura.

Articulo disponible aquí: https://srcd.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdf/10.1111/cdev.13239

La respuesta de seguimiento de frecuencia (RSF), un nuevo instrumento para detectar alteraciones en las habilidades lingüísticas

Por Teresa Ribas Prats

Teresa Ribas Prats es una estudiante de tercer año en el programa de Doctorado en Biomedicina de la Universidad de Barcelona. La investigación que lleva a cabo persigue caracterizar el procesamiento auditivo durante los primeros días de vida, desenmascarando los mecanismos cerebrales que lo sustentan y conocer cómo
están condicionados en diferentes trastornos del neurodesarrollo como el autismo o el trastorno específico del lenguaje

El nacimiento constituye una explosión de sonidos cuyos efectos en el cerebro del recién nacido son incuestionables. Para el correcto neurodesarrollo es esencial un ambiente rico en estímulos auditivos que incluya el habla y la música (Stanley et al. 2008). La correcta recepción de estímulos auditivos también debe ser comprobada y, con dicha finalidad, nació el cribado auditivo neonatal. Su implementación ha permitido que millones de niños con sordera congénita puedan contar con acceso al sonido y una intervención precoz reduciendo las dramáticas consecuencias derivadas de la pérdida auditiva.

Sin embargo, existe un gran número de recién nacidos que a pesar de nacer sanos y superar el cribado auditivo neonatal, a lo largo de sus vidas se enfrentarán a retrasos en el neurodesarrollo que, en ciertos casos, tendrán consecuencias directas en el lenguaje y, a su vez, en otras áreas del desarrollo como la cognitiva y la emocional.

Aparte de las otoemisiones acústicas, en el cribado auditivo neonatal se utilizan pruebas electrofisiológicas. Investigaciones recientes en el campo de la electrofisiología han sugerido que cambiando el típico clic o chasquido utilizado en el cribado auditivo neonatal por un sonido complejo como la música o el habla, la repuesta cerebral que se puede registrar mediante la técnica del electroencefalograma (EEG) aporta información muy valiosa sobre la capacidad de codificar los sonidos propios del lenguaje (Skoe and Kraus, 2010). Esta respuesta cerebral de origen cortico-subcortical (Bidelman et al., 2018; Coffey et al., 2017, 2016) se denomina respuesta de seguimiento de frecuencia (RSF) y refleja la capacidad de reproducir las características temporales y espectrales de los sonidos que la evocan (Bidelman, 2018; Kraus and White-Schwoch, 2015; Skoe and Kraus, 2010).

Un gran número de recién nacidos a pesar de nacer sanos y superar el cribado auditivo neonatal, a lo largo de sus vidas se enfrentarán a retrasos en el neurodesarrollo

Diversos trabajos han demostrado que la RSF se encuentra alterada en aquellos niños con dificultades en el procesamiento auditivo, en el lenguaje y en la lectura mostrando un retraso en la aparición de su respuesta neural, una codificación débil del estímulo que la desencadena y un seguimiento poco robusto del contorno de la frecuencia fundamental de dicho estímulo (Abrams et al., 2006; Basu et al., 2010; Hornickel et al., 2012, 2011; 2009). Asimismo, niños con trastorno del espectro autista (TEA) exhiben una respuesta neuronal subcortical más vulnerable al ruido de fondo e inconsistente al comparar su RSF con la registrada en niños con un desarrollo normal (Russo et al., 2009; Otto-Meyer et al., 2018).

Estudios longitudinales han permitido demostrar cómo la RSF puede ser utilizada como predictor de alteraciones en las habilidades lingüísticas. White-Schwoch et al.  (2015) examinaron la RSF registrada en un grupo de niños de entre 3 y 4 años de edad e informaron que la precisión y la estabilidad con la que se habían codificado consonantes presentadas con ruido de fondo permitía predecir su rendimiento en pruebas de habilidades lectoras un año después de la evaluación neurofisiológica. Asimismo, se ha observado que dicha respuesta cerebral mejora tras la práctica musical (Bidelman et al., 2014) o tras reforzar las habilidades lingüísticas mermadas (Song et al., 2008) desde temprana edad. Por tanto, la detección temprana de disrupciones en la RSF podría ayudar a identificar a aquellos casos en riesgo de desarrollar discapacidades de alfabetización en el futuro, ofreciéndoles un plan de estimulación precoz rica en inputs musicales y lingüísticos.

La consideración de la RSF como predictor de las habilidades de comunicación y la posibilidad de modular dicha respuesta mediante el entrenamiento nos llevó a estudiar la RSF durante los primeros días de vida, cuando la plasticidad de la maquinaria neurofisiológica subyacente a la RSF es máxima. La posibilidad de registrar la RSF en recién nacidos ha sido demostrada en un pequeño número de estudios (Gardi et al., 1979; Jeng et al., 2016, 2013, 2011b). Sin embargo, todos ellos cuentan con una muestra muy reducida. Con el objetivo de establecer unos valores normativos que representen la variabilidad existente en la población sana y promover el uso clínico de la RSF, en el estudio que presentamos registramos la RSF a 46 bebés sanos nacidos a término.

Estudios longitudinales han permitido demostrar cómo la RSF puede ser utilizada como predictor de alteraciones en las habilidades lingüísticas.

Los registros se llevaron a cabo en el Hospital San Juan de Dios de Barcelona durante la primera semana de vida de los recién nacidos. La RSF se adquirió en las habitaciones del hospital donde los bebés descansaban en sus respectivas cunas con sus familiares tras haber superado el cribado auditivo neonatal. Para el registro, se presentaron dos sílabas /da/ y /ga/ y el promedio resultante de 2000 respuestas por cada sílaba y recién nacido fue analizado. Cabe decir que antes de dicho registro, se corroboró el estado de la vía auditiva presentando un estímulo clic 2000 veces con el mismo equipo. Cuatro de los cincuenta recién nacidos registrados inicialmente fueron excluidos por no poder detectar una respuesta clara.

Por lo que concierne a los 46 recién nacidos restantes, la latencia y amplitud de la onda V tras la presentación del clic fueron comparables con las registras en estudios anteriores (Stuart et al., 1994). Respecto a la respuesta cerebral obtenida tras la presentación de /da/ y /ga/, con el objetivo de ofrecer una descripción precisa de las características de la RSF en recién nacidos, se publicaron siete parámetros.

La implementación del registro de la RSF en los hospitales permitiría que aquellos recién nacidos con una RSF alterada, puedan ser detectados tempranamente y ofrecerles un plan de estimulación precoz con el que promover su correcto neurodesarrollo

En la mayoría de los registros individuales, la RSF fue claramente visible viéndose en el espectrograma un gran contenido energético en la frecuencia a la que habían sido presentadas las sílabas utilizadas. No se observaron diferencias en función de la sílaba presentada en ninguno de los parámetros publicados, lo que sugiere que ambas sílabas pueden ser utilizadas indistintamente para evocar la RSF.

Nuestro estudio permite corroborar la posibilidad de registrar la RSF en recién nacidos en la unidad maternal desde las primeras horas de vida y provee la primera base de datos normativa extraída de 46 recién nacidos sanos. La publicación de estos valores normativos constituye un marco de referencia con el que poder evaluar RSF individuales. La implementación del registro de la RSF en los hospitales de forma similar al cribado auditivo neonatal permitiría que aquellos recién nacidos con una RSF alterada, al igual que ocurre con los niños con sordera congénita, pudiesen ser detectados tempranamente y ofrecerles un plan de estimulación precoz con el que promover su correcto neurodesarrollo.

Bibliografía

Abrams, D.A., Nicol, T., Zecker, S.G., Kraus, N., 2006. Auditory brainstem timing predicts cerebral dominance for speech sounds. J. Neurosci. 26, 11131-11137.

Anderson, S., Parbery-Clark, A., White-Schwoch, T., Kraus, N., 2015. Development of subcortical speech representation in human infants. J. Acoust. Soc. Am. 137, 3346-3355.

Basu, M., Krishnan, A., Weber-Fox, C., 2010. Brainstem correlates of temporal auditory processing in children with specific language impairment. Dev. Sci. 13, 77-91.

Bidelman, G.M., 2018. Subcortical sources dominate the neuroelectric auditory frequency-following response to speech. Neuroimage 175, 56-69.

Bidelman, G.M., Weiss, M.W., Moreno, S., Alain, C., 2014. Coordinated plasticity in brainstem and auditory cortex contributes to enhanced categorical speech perception in musicians. Eur. J. Neurosci. 40, 2662-2673.

Coffey, E., Musacchia, G. and Zatorre, R., 2017. Cortical Correlates of the Auditory Frequency-Following and Onset Responses: EEG and fMRI Evidence. J. Neurosci. 37 (4) 830-838.

Coffey, E., Herholz, S., Chepesiuk, A., Baillet, S., Zatorre, R., 2016. Cortical contributions to the auditory frequency-following response revealed by MEG. Nature Communicaitons, (7), 11070.

Gardi, J., Salamy, A., Mendelson, T., 1979. Scalp-recorded frequency-following responses in neonates. Audiology (Lond.) 18, 494-506.

Hornickel, J., Anderson, S., Skoe, E., Yi, H.G., Kraus, N., 2012. Subcortical representation of speech fine structure relates to reading ability. Neuroreport 23, 6-9.

Hornickel, J., Chandrasekaran, B., Zecker, S., Kraus, N., 2011. Auditory brainstem measures predict reading and speech-in-noise perception in schoolaged children. Behav. Brain Res. 216, 597-605.

Hornickel, J., Skoe, E., Nicol, T., Zecker, S., Kraus, N., 2009. Subcortical differentiation of stop consonants relates to reading and speech-in-noise perception. Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A 106, 13022-13027.

Jeng, F.C., Lin, C.D., Wang, T.C., 2016. Subcortical neural representation to Mandarin pitch contours in American and Chinese newborns. J. Acoust. Soc. Am. 139, 190-195.

Jeng, F.C., Peris, K.S., Hu, J., Lin, C.D., 2013. Evaluation of an automated procedure for detecting frequency-following responses in American and Chinese neonates. Percept. Mot. Skills 116, 456-465.

Jeng, F.C., Hu, J., Dickman, B.M., Montgomery-Reagan, K., Tong, M., Wu, G., Lin, C.D., 2011. Cross-linguistic comparison of frequency-following responses to voice pitch in American and Chinese neonates and adults. Ear Hear. 32, 699-707.

Kraus, N., White-Schwoch, T., 2015. Unraveling the biology of auditory learning: a cognitive-sensorimotor-reward framework. Trends Cognit. Sci. 19, 642-654.

Otto-Meyer, S., Krizman, J., White-Schowoch, T., Kraus, N., 2018. Children with autism spectrum disorder have unstable neural responses to sound. Exp. Brain Res. 5164-4.

Russo, N., Nicol, T.G., Trommer, B., Zecker, S., Kraus, N., 2009. Brainstem transcription of speech is disrupted in children with autism spectrum disorders. Dev. Sci. 12, 557-567.

Skoe, E., Kraus, N., 2010. Auditory brainstem response to complex sounds: a tutorial. Ear Hear. 31, 302-324.

Song, J.H., Skoe, E., Wong, P.C., Kraus, N., 2008. Plasticity in the adult human auditory brainstem following short-term linguistic training. J Cogn Neurosci 20, 1892-1902.

Stanley, N., Graven, M.D., Joy V.B, 2008. Auditory Development in the Fetus and Infant. Newborn Infant Nurs Rev 8, 187-193.

Stuart, A., Yang, E., Green, W., 1994. Neonatal auditory brainstem response thresholds to Air- and bone-conducted clicks: 0 to 96 hours postpartum. J. Am. Acad. Audiol. 5, 163-172.

White-Schwoch, T., Davies, E.C., Thompson, E.C., Woodruff Carr, K., Nicol, T., Bradlow, A.R., Kraus, N., 2015. Auditory-neurophysiological responses to speech during early childhood: effects of background noise. Hear. Res. 328, 34-47.

Biografía

Teresa Ribas Prats es una estudiante de tercer año en el programa de Doctorado en Biomedicina de la Universidad de Barcelona. En la investigación que lleva a cabo persigue caracterizar el procesamiento auditivo durante los primeros días de vida, desenmascarando los mecanismos cerebrales que lo sustentan y conocer cómo están condicionados en diferentes trastornos del neurodesarrollo como el autismo o el trastorno específico del lenguaje.

El II Congreso Internacional de Lenguaje Escrito y Sordera tendrá lugar en Salamanca (España)

El II Congreso Internacional de Lenguaje Escrito y Sordera tendrá lugar en la Universidad de Salamanca los próximos días 21, 22 y 23 de noviembre de 2019. Esta segunda edición del congreso tendrá lugar 20 años después de la primera, y por ello su objetivo es poner sobre la mesa cómo ha avanzado nuestro conocimiento sobre el aprendizaje de la lectura en alumnos con sordera en estas dos últimas décadas. Además, los organizadores también tienen como objetivo que el congreso sirva para identificar hacia donde debe avanzar el campo de la lectura en el alumno con sordera en los próximos años.

El congreso contará con cuatro mesas redondas donde científicos españoles y extranjeros como el Dr. Enrique López-Poveda o la Dra. Mary Rudner, presentarán las últimas investigaciones sobre el desarrollo de competencias, procesos, estrategias y métodos de enseñanza para el aprendizaje de la lectura en alumnos con sordera. Además, el congreso contará con sesión de pósters y comunicaciones orales. El plazo de envío de los resúmenes se cierra el 30 de septiembre. ¡Anímate y envía tu resumen! Nuestra compañera la Dra. Beatriz De Diego ya lo ha hecho y esperamos que esté allí próximamente representando a Auris Scientia. ¡No te lo pierdas!

Para visitar la página web del congreso pincha aquí.

Turnos conversacionales entre madres e hijos con implante coclear

La semana pasada se publicó en “Ear and Hearing” un interesante artículo sobre los turnos conversacionales entre madres e hijos con implante coclear (IC). Los investigadores compararon la ocurrencia y estructura temporal de los turnos vocales durante las interacciones espontáneas entre las madres y sus hijos con ICs durante el primer año después del IC con las interacciones entre madres y niños con audición normal. Las mediciones se hicieron a los 3 y a los 9 meses post-IC. Se encontró que el grupo con IC produjo una proporción significativamente menor de vocalizaciones en los turnos que el grupo de niños oyentes en la primera sesión; sin embargo, la proporción de vocalizaciones de los niños con IC en la toma de turnos aumentó con el tiempo. Además, en el grupo de niños con IC y sus madres hubo más habla simultánea y pausas más largas entre los hablantes en comparación con las del grupo de niños con audición normal a los 3 meses post-IC. Los autores concluyeron que la interacción temprana entre madres e hijos se ve afectada por la presencia de la perdida auditiva y los ICs. En el artículo se discuten posibles consecuencias en el futuro desarrollo del lenguaje.

Acceso al artículo aquí

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Evaluación de lenguaje en niños con pérdida auditiva

Os recomendamos la lectura de este articulo publicado recientemente en “Education Sciences.” Los autores revisaron teorías y aplicaciones para la evaluación del lenguaje (formal e informal) de niños con pérdida auditiva. Algunas de las conclusiones de este articulo fueron las siguientes:

  • Los niños con pérdida auditiva son un grupo heterogéneo de niños que pueden estar expuestos a distintas lenguas orales o de signos, o una combinación de ambas. De ahí lo complejo para su evaluación.
  • La coincidencia lingüística entre el niño y el examinador es especialmente importante en la reducción del sesgo lingüístico en la evaluación.
  • Siempre se necesitan múltiples fuentes de datos de evaluación para la evaluación del lenguaje y la alfabetización. Más de un punto de datos aumentará la fiabilidad de la evaluación que se realiza.
  • El enfoque de evaluación debe ser examinado en términos de sus fortalezas y debilidades en la evaluación. Hay muchos enfoques de evaluación formales e informales y pruebas que pueden usarse con un niño. Existen factores que impactan cada enfoque de evaluación relacionado con la pérdida auditiva y el uso del lenguaje. Aunque estos factores pueden ayudar a informar el proceso de selección, el enfoque final siempre debe individualizarse para satisfacer las necesidades específicas del niño en el momento de la evaluación.
  • El idioma que se evalúa es importante para los niños con pérdida auditiva. La disponibilidad de pruebas válidas varía según el idioma que se evalúa. Además, hay aspectos clave del lenguaje que pertenecen al signo, lenguaje hablado y escrito que es importante tener en cuenta al crear un plan de evaluación.

Acceso al artículo aquí (acceso abierto)

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¿Qué escuchamos mientras dormimos?

Por Adrienne Roman

Adrienne Roman es investigadora postdoctoral en la Universidad de Vanderbilt. Recibió su doctorado de la Universidad de Indiana en Psicología en 2015 y su graduado en psicología de la Universidad de Louisville en 2006. Sus intereses de investigación implican comprender el papel de la experiencia auditiva en el desarrollo cognitivo y sus investigaciones actuales se centran en comprender el procesamiento auditivo durante el sueño en niños pequeños.

Aunque los investigadores aún no saben exactamente qué sucede mientras dormimos, si que sabemos que nuestros cerebros permanecen muy activos durante el sueño. Por ejemplo, mientras dormimos, nuestros cerebros hacen una limpieza general de nuestro organismo. El líquido cefalorraquídeo, que es el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal, se bombea más rápidamente por todo el cerebro, eliminando desechos y toxinas. También sabemos que, a nivel cognitivo, nuestros cerebros usan el sueño para consolidar recuerdos. La consolidación de recuerdos es el proceso por el cual las memorias a corto plazo se trasladan a la memoria a largo plazo para que se vuelvan más estables mediante la reactivación y el fortalecimiento de las conexiones sinápticas que las representan (e.g., Buzsak, 1998; Stickgold, 2005).

Además, nuestros cerebros, hasta cierto punto, siguen interactuando con el entorno mientras dormimos. Esto es importante desde una perspectiva evolutiva. Por ejemplo, nuestros cerebros escanean y procesan continuamente la información auditiva de nuestro entorno, lo que nos ayuda a monitorear posibles amenazas (por ejemplo, apertura de puertas o rotura de cristales) o ruidos alarmantes (por ejemplo, el llanto de un bebé o el decir nuestro nombre). Si nuestros sentidos se apagasen por completo durante el sueño, nuestra seguridad correría un alto riesgo. Además, nuestros cerebros no se limitan a procesan sonidos que pueden suponer un amenaza. Estos mecanismos de procesamiento de información auditiva y de atención que permanecen activos durante el sueño pueden también detectar y completar una serie de tareas. Durante el sueño, se ha demostrado que los bebés pueden discriminar los sonidos del habla (Gilley, Uhler, Watson, & Yoshinaga-Itano, 2017), separar completamente una señal auditiva de interés del resto de sonidos (Winkler et al., 2003), procesar la emoción o el estrés expresados en las vocalizaciones humanas (Blasi et al., 2011; Graham, Fisher, & Pfeifer, 2013; Zhang et al., 2014), y detectar patrones de habla (Gervain, Macagno, Cogoi, Pena, & Mehler, 2008). Así mismo, se ha demostrado que durante el sueño, los adultos son capaces de discriminar tonos (Nielson-Bohlman, Knight, Woods, & Woodward, 1991), discriminar nombres (Perrin, García-Larrea, Mauguière, & Bastuji, 1999), y preparar respuestas motoras basadas en instrucciones específicas (Kouider, Andrillon, Barbosa, Goupil, & Bekinschtein, 2014).

Nuestros cerebros escanean y procesan continuamente la información auditiva de nuestro entorno, lo que nos ayuda a monitorear posibles amenazas o ruidos alarmantes.

Además, desde un punto de vista evolutivo, ¿hay algún beneficio en procesar el sonido mientras estamos durmiendo? Es posible que esta habilidad sea importante para el desarrollo. El cerebro cambia estructural y funcionalmente como resultado de la experiencia y la información, esto es lo que llamamos plasticidad o neuroplasticidad dependiente de la experiencia. De hecho, la mayoría de los cambios estructurales y funcionales en el cerebro como resultado de la experiencia ocurren en etapas tempranas del desarrollo. Dado que los niños duermen mucho cuando son pequeños, este acceso al sonido mientras duermen podría ser importante para estimular el desarrollo de la corteza auditiva. Para hacernos una idea de cuánto duermen los niños, la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño publicó recientemente una declaración de consenso que recomienda las siguientes cantidades de sueño para niños sanos: 12-16 horas al día para bebés, 11-14 horas al día para niños pequeños, 10-13 horas al día para niños de 3-5 años de edad, y 9-12 horas al día para niños de entre 6 y 12 años de edad (Paruthi et al., 2016).

Las máquinas de sonidos para bebés pueden producir niveles de sonido potencialmente dañinos para la audición infantil y la exposición intensa a largo plazo podría retrasar el desarrollo en las áreas de procesamiento auditivo del cerebro.

¡Esto no significa que debamos comenzar a bombardear con sonidos a los niños mientras duermen! Debemos tener en cuenta que no todas las formas de estimulación auditiva durante el sueño son beneficiosas. Recientemente, las máquinas de sonido para bebés que producen ruido blanco o ambiental se han convertido en una forma popular de enmascarar sonidos potencialmente disruptivos para que los niños puedan conciliar el sueño rápidamente y permanecer dormidos por períodos más largos de tiempo (Forquer & Johnson, 2005). Sin embargo, tales máquinas pueden producir niveles de sonido potencialmente dañinos para la audición infantil (Hugh, Wolter, Propst, Gordon, Cushing, & Papsin, 2014) y la exposición intensa a largo plazo podría retrasar el desarrollo en las áreas de procesamiento auditivo del cerebro (Chang & Merzenich, 2003).

Por otro lado, ¿hay alguna consecuencia cuando un niño duerme en un ambiente con poca o ninguna estimulación auditiva? Un estudio reciente de Pineda et al. (2014) investigó este problema cuando las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN) crearon habitaciones privadas para evitar la exposición a los ambientes ruidosos de las salas abiertas, con la idea de que un ambiente con menos ruido sería menos estresante para los recién nacidos prematuros. Sin embargo, dos años después, encontraron que los bebés que estuvieron en salas privadas tenían puntuaciones de lenguaje más bajas que los bebés ubicados en salas abiertas, lo que sugiere que las puntuaciones de lenguaje más bajas podrían deberse a la diferencia en la estimulación auditiva entre los grupos.

Entonces, ¿cuál es la conclusión? Nuestros cerebros siguen estando muy activos durante el sueño y continúan procesando sonidos de nuestro entorno. Esta habilidad es muy importante para nuestras necesidades evolutivas y de desarrollo. ¿Hasta qué punto procesamos los sonidos que escuchamos durante el sueño? Todavía no lo sabemos … todavía estamos en las primeras etapas de entender cómo funciona este proceso. ¡Solo sabemos que mientras tú duermes, tus oídos siguen despiertos!

Referencias

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Perrin, García-Larrea, Mauguière, & Bastuji (1999). A differential brain response to the

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Stickgold, R. (2005). Sleep-dependent memory consolidation. Nature437(7063), 1272.

Winkler, I., Kushnerenko, E., Horváth, J., Čeponienė, R., Fellman, V., Huotilainen, M.,

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Dr. Harvey Fletcher

Cuando hablamos del Dr. Harvey Fletcher (11 de septiembre de 1884 – 23 de julio de 1981) nos estamos refiriendo a uno de los físicos mas importantes del siglo pasado y probablemente a un genio. Y es que las contribuciones del Dr. Fletcher al mundo de la ciencia y la tecnología fueron innumerables y abarcaron campos tan diversos como la acústica, la audiología, la ingeniería eléctrica, la medicina, la música, la física atómica o el cine.

Nacido en Provo, Utah (Nevada, EEUU), el Dr. Fletcher desarrolló su carrera científica entre la Universidad de Chicago (Illinois, EEUU), la Universidad de Columbia (New York, EEUU) y la Universidad de Brigham Young (Nevada, EEUU). Esta carrera científica la alternó con trabajos en el área de investigación y desarrollo de empresas como Western Electric o los famosos Bell Telephone Laboratories.

Su primera gran contribución al mundo de la ciencia llegó muy temprano en su carrera. Su tesis doctoral, en la cual estudió métodos para determinar la carga de un electrón, fue tan sobresaliente, que le valió para graduarse con summa cum laude. Además, el impacto de su tesis no quedó ahí. Gracias a este trabajo, su director de tesis, el Dr. Andrews Millikan, recibió el premio Nobel de física en el año 1923. Aunque el Dr. Fletcher nunca reclamó su parte del premio, todo el mundo reconoce que gran parte de ese Nobel le pertenece.

Sus sobresalientes contribuciones científicas continuaron tras su tesis doctoral. Especialmente relevantes fueron sus aportes al campo de la acústica y la audiología. El Dr. Fletcher es considerado, por ejemplo, el padre del sonido estereofónico, siendo él quien desarrolló la primera retransmisión de radio con sonido estéreo de la historia. Sus trabajos en este área, le llevaron además, a ser la primera persona en llevar a cabo una grabación de sonido en vinilo. En el terreno de la acústica, el Dr. Fletcher es reconocido también por desarrollar el índice de articulación del habla, las curvas de igual sonoridad (equal loudness contours, mas conocidas como las curvas de Fletcher-Munson) y el concepto de banda crítica. Este trabajo, el cual desarrolló durante sus años en Bell Telephone Laboratories, no falta hoy en día en el temario de ninguna clase de psicoacústica que se precie. Por último, y no menos importante, el Dr. Fletcher es conocido por ser el inventor del ¡audiómetro moderno y el audífono! Como nota curiosa cabe destacar que fue el quien diagnosticó la pérdida auditiva y adaptó un audífono a otro de los grandes inventores del S.XX en el mundo de las telecomunicaciones, ni mas ni menos que a Thomas Alva Edison.

Estas fueron solo algunas de las múltiples contribuciones del Dr. Fletcher al mundo de la ciencia y la tecnología. Para hacernos una idea de su impacto, podemos destacar que el Dr. Fletcher publicó un total de 51 artículos científicos y registró 19 patentes. Además, fue presidente honorífico de multitud de organizaciones relacionadas con la física y la acústica como la Acoustical Society of America o la Audio Engineering Society, entre otras. Como nota curiosa, el Dr. Fletcher recibió en el año 2016 un premio Grammy a título póstumo por sus investigaciones e inventos relacionados con el sonido estereofónico.

El Dr. Fletcher falleció en 1981, a punto de cumplir los 97 años. Una vida larga y bien aprovechada. Sin duda, la vida de un genio. Gracias Dr. Fletcher.

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