Solo hay un tipo de rehabilitación auditiva que funciona (y tal vez no sea la que estás pensando)

Entre dos y tres millones de personas personas padecen problemas de audición en España (datos extrapolados de OMS, “Deafness and hearing loss”, 2019). Estos problemas ,en la mayoría de los casos, provocan dificultades para entender el habla y, por tanto, para comunicarse. La amplificación, es decir, el uso de audífonos, es el método estrella para resolver o mitigar los problemas de comunicación causados por la pérdida auditiva. Sin embargo, existe una alta variabilidad en la satisfacción de los usuarios de audífonos, muchos de los cuales abandonan su uso o los devuelven a la clínica o centro donde los adquirieron. Esta variabilidad puede deberse a multitud de factores, muchos de los cuales a día de hoy continúan siendo investigados. Es en este punto donde las pseudoterapias encuentran un caldo de cultivo ideal para proliferar.

Estos métodos se caracterizan por que el paciente suele regresar al punto de partida una vez interrumpe el tratamiento.

En inglés, el proceso de prescripción y ajuste de audífonos se conoce en términos generales como “aural rehabilitation”, es decir, rehabilitación auditiva. Por desgracia, en español este término, junto a otros como “entrenamiento auditivo” o “reeducación auditiva”, son comúnmente prostituidos para referirse a tratamientos que claman mejorar el resultado del uso de audífonos a través de supuestos ejercicios de entrenamiento. En inglés, estos métodos se denominan Auditory Integration Therapies (AIT), es decir, terapias de integración auditiva.

En el campo de la audiología protésica, estos tratamientos suelen tener como objetivo principal pacientes con porcentajes de inteligibilidad verbal pobres o pacientes que no han alcanzado las expectativas deseadas con sus audífonos. Los autores o profesionales que los aplican sostienen afirmaciones tales como que el uso de estos ayuda a “reorganizar el cerebro” o “mejorar el procesamiento auditivo”, entre otros. Incluso, en algunas ocasiones se va más allá y se recomienda el uso de estos métodos en casos de autismo, Alzhéimer, dislexia, trastorno de la atención y la hiperactividad. Además, se les atribuyen la capacidad de mejorar la lectura, el aprendizaje de idiomas, la memoria, control de emociones, y las habilidades musicales, además de muchos otros.

Figura 1: el Dr. Berard sume que los “picos y valles” (+- 5dB) en el audiograma reflejan anormalidades auditivas las cuales se traducen en problemas de comportamiento, aprendizaje y emocionales, de lo cual no aporta ninguna prueba y, además, contradice incontables evidencias en el capo de la psicoacústica y de la fisiología del sistema auditivo.

Estos métodos tienen su origen en los planteamientos del Dr. Alfred Tomatis, el cual sentó las bases del método que lleva su mismo nombre. Le siguió un discípulo suyo, el Dr. Guy Berard, quien creó su propio método. Berard se hizo famoso tras la publicación de su libro “Audición igual a comportamiento”. En él, Guy Berard expone sus planteamientos desde un punto completamente teórico, sin aportar ni una sola prueba, ni haciendo referencia a ningún estudio previo, e incluso rozando el ridículo con algunas afirmaciones completamente erróneas (Figura 1). Cabe destacar que, en su origen, ni Alfred Tomatis ni Guy Berard planteaban su método como un tratamiento para mejorar la inteligibilidad del habla, sino para modificar el comportamiento. Sin embargo, con el paso de los años, el número de aplicaciones de estos métodos ha ido creciendo. De hecho, han surgido otros, como el método SENA, que ya incluyen desde su nacimiento la discriminación auditiva como algo que puede ser tratado con su producto. Los tres métodos basan en lo mismo: hacer que el paciente escuche durante varias sesiones sonido (generalmente música) filtrada de una forma que no revelan. Los pocos estudios que han asegurado que estos métodos proporcionan algún tipo de beneficio (e.g: Rimland y Edelson, 1994; Rimland y Edelson, 1995; y Bettison, 1996) son muy fácilmente criticables: carecen de grupo control, no se utilizó un doble ciego, o incluso los participantes pagaron por participar en el estudio. Además, como nunca se recomienda dejar otras terapias (e.g: logopedia), no es posible determinar si la mejoría del paciente está correlacionada con estos tratamientos. Hoy en día, los sitios web de los métodos Berard y Tomatis citan artículos que claman que estos métodos aportan beneficios, pero en la mayoría de las ocasiones podemos encontrar las mismas debilidades que en los estudios citados anteriormente. Al margen de que, en muchas ocasiones, los estudios que citan son casos clínicos de un solo participante, no han sido revisados por pares, o están realizados por personas con intereses económicos en la aplicación del método.

Nunca se recomienda dejar otras terapias (e.g: logopedia), por lo que no es posible determinar si el beneficio está correlacionado con estos tratamientos.

En cambio, otros muchos estudios han indicado que el uso de estos métodos no aporta beneficio alguno (e.g., Bettison, 1996; Mudford et al., 2000; Yencer, 1999, Zollweg, Palm, y Vance, 1997). Como consecuencia, en 2002, la Asociación Americana de Audición y Lenguaje (ASHA, por sus siglas en inglés) publicó un manifiesto en el que indicaba que estos métodos “no cumplen con los estándares de eficacia que justificarían su práctica por audiólogos y logopedas”, y desaconsejó su uso clínico, recomendando que deben utilizarse solamente a nivel de investigación (ASHA, 2004), ya que no existe evidencia científica de sus beneficios.

Estos métodos “no cumplen con los estándares de eficacia que justificarían su práctica por audiólogos y logopedas” (ASHA, 2004)

Entonces, ¿por qué tienen tanto éxito estos métodos? Bueno, en realidad no lo tienen. Lo que si hacen muy bien es influir en la percepción de las personas que trabajan entorno al método, tanto en el paciente (efecto placebo y efecto Hawthorne), como en las familias (efecto de la promesa auto cumplida), como en el profesional (efecto del experimentador). Además, estos métodos se caracterizan por que el paciente suele regresar al punto de partida una vez interrumpe el tratamiento (ya que se eliminan los efectos placebo y Hawthorne), por no mencionar que se intenta camuflar sus supuestas bondades con la evidencia científica existente sobre el entrenamiento musical y sus beneficios.

En conclusión, la rehabilitación auditiva que funciona es la que todos los audiólogos protésicos saben hacer muy bien: adaptar los audífonos adecuados en cada caso siguiendo buenas prácticas de verificación y validación, y asesorando al paciente sobre qué expectativas debe tener. Esto, y el entrenamiento auditivo real, que es el que realiza el logopeda, ayudando al paciente a desarrollar técnicas de escucha activa, reparación de conversaciones, adaptación al entorno, y labiolectura si ésta es necesaria.


Referencias:

American Speech-Language-Hearing Association. (2004). Auditory integration training [Position Statement]. Available from www.asha.org/policy. doi:10.1044/policy.PS2004-00218

Bettison, S. (1996). The long-term effects of auditory training on children with autism. Journal of Autism and Developmental Disorders, 26, 361-373.

Deafness and hearing loss. (2019, March 20). Retrieved June 1, 2019, from https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/deafness-and-hearing-loss

Edelson, S. M., Arin, D., Bauman, M., Lukas, S. E., Rudy, J. H., Sholar, M., et al. (1999). Auditory integration training: A double-blind study of behavioral and electrophysiological effects in people with autism. Focus on Autism and other developmental disabilities, 14, 73-81.

Guy Berard, M.D.; Sally Brockett, M.S. (1982). Audición igual a comportamiento: Revisado y ampliado. Place of publication not identified: EBOOKS2GO.

Mudford, C. O., Cross, B. A., Siobhan, B., Cullen, C., Reeves, R., Gould, J., et al. (2000). Auditory Integration Training for children with autism: No behavioral benefits detected, American Journal on Mental Retardation, 105, 188-129.

Rimland, B., & Edelson, S. M. (1994). The effects of auditory integration training on autism. American Journal of Speech-Language Pathology, 3(2), 16-24.

Rimland B, Edelson S. Brief Report: a pilot study of auditory integration training in autism. Journal of Autism and Developmental Disorders 1995;25(1):61‐70.

Yencer, K (1998) The Effects of Auditory Integration Training for Children With Central Auditory Processing Disorders. American Journal of Audiology, 7: 32 – 44.

Zollweg, W., Palm, D., & Vance, V. (1997). The efficacy of auditory integration training: A double blind study. American Journal of Audiology, 6, 39-47.

Media cuadrática (RMS)

Al analizar la intensidad de sonidos complejos, nos enfrentamos a múltiples frecuencias y a niveles de intensidad variable. Por ejemplo, una persona hablando produce sonidos complejos de múltiples frecuencias y a múltiples intensidades. Para calcular la a intensidad de un sonido durante un tiempo determinado se calcula la media cuadrática de la intensidad, o, en inglés el root mean square (RMS).

Este cálculo consiste en calcular la raíz cuadrada de la media de todos los valores de intensidad (elevados al cuadrado) durante un periodo de tiempo determinado. El motivo por el que es necesario elevar los valores al cuadrado es porque los valores de amplitud son positivos y negativos. Al elevar los valores al cuadrado, todos los valores pasan a ser positivos, lo que permite calcular su media, para luego revertir la potencia haciendo la raíz cuadrada del valor resultante.

El uso del cálculo de la media cuadrática es utilizado a diario por audiólogos en la clínica, cuando, por ejemplo, analizan la respuesta de los audífonos utilizando sonidos complejos como habla, ruido rosa, ICRA, ISTS, etc. ¡Afortunadamente este cálculo lo realizan los equipos de forma automática y pasa desapercibido!

¡Uno de nuestros editores publica en JSLHR!

Uno de nuestros editores acaba de publicar un artículo titulado “Remote Microphone System Use at Home: Impact on Child-Directed Speech” en la revista Journal of Speech Language and Hearing Research. Como el propio título indica, en este estudio se analizó si el uso del sistema de micrófono remoto en el hogar de niños con pérdida auditiva tenía efectos en el entorno comunicativo de los niños, y mas concretamente en el acceso a habla dirigida al niño.

Los resultados indicaron que los niños con pérdida auditiva al utilizar el sistema de micrófono remoto en el hogar tuvieron acceso a una proporción significativamente mayor de habla dirigida al niño que cuando no lo utilizaron. Estos resultados, según los autores, añaden evidencia a las recientes recomendaciones del uso del sistema de micrófono remoto en el hogar de niños con pérdida auditiva.

Os dejamos el enlace al artículo:

https://pubs.asha.org/doi/10.1044/2019_JSLHR-H-18-0325


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Pérdida de audición “oculta”: Un tipo de pérdida auditiva que no identificarás en una audiometría.

Dra. Mishaela DiNino


La Dra. Mishaela DiNino es investigadora postdoctoral en los laboratorios de las Dras. Barbara Shinn-Cunningham y Lori Holt en la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, EEUU. La Dra. Dinino recibió su Ph.D. en la universidad de Washington y su graduado y maestría en psicología en la Universidad Estatal de San Diego.

Jessica, una mujer de unos treinta años, está en un restaurante con sus amigas celebrando un reciente ascenso en el trabajo. Hay música a todo volumen y todas charlan y se ríen. Las amigas de Jessica pueden entenderse bien, pero a ella le cuesta seguir la conversación. A Jessica le da vergüenza pedirle a sus amigas que repitan lo que dicen y opta por fingir que está entendiendo todo. Unos días después, Jessica visita una clínica audiológica para que le hagan una prueba de audición. Ella puede escuchar en ambientes silenciosos, pero tiene muchos problemas para entender conversaciones cuando hay ruido de fondo. El audiólogo realiza una audiometría, la cual es una evaluación estándar de la pérdida de audición. Sorprendentemente, el audiólogo encuentra que Jessica tiene umbrales de audición normales, “pero, ¿cómo puede ser eso posible?”, piensa ella. Sin un diagnóstico de pérdida auditiva tradicional, Jessica sufre de una pérdida de audición “oculta”, la cual no es identificable a través de una audiometría.

Aproximadamente entre el 1 y el 10% de los adultos que buscan tratamiento en clínicas audiológicas para tratar una pérdida auditiva exhiben umbrales de audición normales. Muchas de estas personas indican tener grandes dificultades para entender conversaciones en entornos ruidosos (Hind et al., 2011). Las pruebas audiométricas tradicionales han sido durante mucho tiempo la herramienta de diagnóstico estándar para la pérdida auditiva. Por lo tanto, durante décadas, se supuso que individuos con umbrales auditivos normales, pero con problemas para comprender el habla en ruido, padecían afecciones no relacionadas con daños en la vía auditiva (Saunders y Haggard, 1989).

“Entre el 1 y el 10% de los adultos que buscan tratamiento en clínicas audiológicas para tratar una pérdida auditiva exhiben umbrales de audición normales”

Sin embargo, estudios recientes han proporcionado evidencia de un posible vínculo entre las pérdidas de audición “ocultas” y lesiones en la vía auditiva. En estos estudios, los investigadores expusieron a animales a sonidos lo suficientemente intensos como para causar un cambio en los umbrales de audición de forma temporal (algo similar a lo que sucede cuando vas a un concierto y no haces uso de tapones para los oídos: tu audición parece verse afectada por un tiempo, pero vuelve a la normalidad al cabo de unas horas). Estos investigadores descubrieron que la exposición al ruido dañaba las sinapsis entre las células ciliadas internas de la cóclea, las cuales codifican el sonido, y el nervio auditivo, el cual envía esas señales al cerebro. Esta pérdida de sinapsis coclear se ha denominado “sinaptopatía auditiva” (SA). Curiosamente, se ha observado que la lesión sináptica persiste incluso después de que los umbrales de audición de los animales vuelvan a la normalidad. Esto quiere decir que lo animales siguen mostrando unos umbrales auditivos normales en la audiometría, después de que la transmisión de la señal auditiva se haya visto afectada a nivel sináptico. Pero, ¿por qué pensamos que la SA podría afectar específicamente a la percepción del habla en ruido? Las fibras nerviosas auditivas conectadas a las células ciliadas internas de la cóclea a través de las sinapsis perdidas también degeneran, disminuyendo la efectividad del nervio auditivo para codificar y transmitir la información frecuencial y temporal del sonido, las cuales son fundamentales para codificar estímulos sonoros (Kujawa y Liberman, 2009). Esto causaría problemas para percibir el habla en condiciones de audición exigentes, como por ejemplo en una habitación ruidosa.

Si bien hay mucha evidencia que respalda la existencia de SA inducida por ruido en modelos animales, ha sido mucho más difícil determinar si la SA se produce también en humanos y, lo que es más importante, si la SA contribuye a los problemas en la comprensión del habla en ruido. El experimento ideal expondría a humanos a niveles controlados de ruido, examinaría las sinapsis cocleares de esos individuos y evaluaría la percepción auditiva para determinar si el procesamiento auditivo se ha visto afectado como consecuencia del daño en las sinapsis. Sin embargo, no es ético exponer a los humanos a ruidos de alta intensidad, ¡y además no tenemos la capacidad de observar las sinapsis cocleares de los seres humanos vivos! Las investigaciones de SA en humanos han tenido que basarse en cuestionarios o entrevistas para evaluar el historial de exposición al ruido de las personas. Aquellas que reportaron un historial de exposición a ruidos de alta intensidad, como consecuencia de por ejemplo haber asistido a eventos ruidosos o tener una ocupación laboral con presencia de altos niveles de ruido, serían presumiblemente individuos con alta probabilidad de mostrar SA inducida por ruido. Además, sería esperable que estos individuos exhibiesen indicadores fisiológicos de la SA, como una reducción de la respuesta del nervio auditivo debido a su degeneración, así como un rendimiento pobre en tareas de percepción de habla en ruido. Desafortunadamente, este no ha sido el caso. Muchos estudios con humanos no han podido vincular los historiales de exposición al ruido a ningún déficit en las medidas fisiológicas o perceptivas de procesamiento auditivo (Bramhall et al., 2019). Esto podría deberse a la naturaleza subjetiva de las mediciones del historial de exposición al ruido o las diferencias individuales en la susceptibilidad a padecer daño coclear cuando se tiene exposición a ruidos de alta intensidad. También podría ser posible que la SA se produzca en casos de exposición a ruido mucho mas intensos que los que experimentaron los participantes de los estudios anteriores a lo largo de su vida (estos participantes eran normalmente estudiantes universitarios).

“La exposición al ruido daña las sinapsis entre las células ciliadas internas de la cóclea, las cuales codifican el sonido, y el nervio auditivo, el cual envía esas señales al cerebro”

Aún así, la potente y clara evidencia de la existencia de SA inducida por ruido en modelos animales sigue impulsando la investigación en humanos en este área. Además, cabe destacar que  algunos de los estudios anteriores encontraron grandes diferencias individuales en las medidas fisiológicas y de rendimiento del procesamiento auditivo que no estaban relacionadas con los umbrales de audición, la edad o la cognición (Bharadwaj et al., 2015). Los resultados de dichos estudios sugieren que la variabilidad del grado de funcionamiento de la función periférica del sistema auditivo pudo contribuir a esos resultados y por lo tanto, podrían apoyar la existencia de SA inducida por ruido en la población de adultos jóvenes con umbrales de audición normal. Actualmente, el campo de la SA en humanos se está moviendo hacia el desarrollo de pruebas para individuos que han experimentado niveles de exposición a ruido mas intensos que estudiantes universitarios (como por ejemplo veteranos de guerra o músicos profesionales). Además, se están desarrollando mejores medidas fisiológicas de la SA. En nuestro laboratorio en la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh, EEUU) estamos creando evaluaciones relacionadas con la percepción de habla en ruido que puedan evaluar de forma mas específica la SA que las pruebas tradicionales de percepción de habla en ruido. También estamos investigando otros factores relacionados con la SA, como los mecanismos de procesamiento neural, los cuales pueden contribuir a una percepción deficiente del habla en entornos ruidosos en personas oyentes con resultados audiométricos normales.

Aunque la SA inducida por el ruido se ha descubierto recientemente, muchos laboratorios de todo el mundo están realizando investigaciones en este área. Las investigaciones que intentan relacionar la SA con dificultades perceptivas del habla en ruido en humanos con umbrales de audición normal se están moviendo en una dirección emocionante. Somos optimistas en cuanto a que pronto habrá pruebas de diagnóstico y opciones de tratamiento fiables para las personas que sufren de este tipo pérdidas auditivas “ocultas”, las cuales no son identificables a través de una audiometría tradicional.

Referencias

Bharadwaj, H. M., Masud, S., Mehraei, G., Verhulst, S., & Shinn-Cunningham, B. G. (2015). Individual differences reveal correlates of hidden hearing deficits. The Journal of Neuroscience, 35(5), 2161–2172.

Bramhall, N., Beach, E. F., Epp, B., Le Prell, C. G., Lopez-Poveda, E. A., Plack, C. J., … Canlon, B. (2019). The search for noise-induced cochlear synaptopathy in humans: Mission impossible? Hearing Research, 377, 88–103.

Hind, S. E., Haines-Bazrafshan, R., Benton, C. L., Brassington, W., Towle, B., & Moore, D. R. (2011). Prevalence of clinical referrals having hearing thresholds within normal limits. International Journal of Audiology, 50(10), 708–716.

Kujawa, S. G., & Liberman, M. C. (2009). Adding insult to injury: cochlear nerve degeneration after “temporary” noise-induced hearing loss. The Journal of Neuroscience, 29(45), 14077–14085.

Saunders, G. H., & Haggard, M. P. (1989). The clinical assessment of obscure auditory dysfunction–1. Auditory and psychological factors. Ear and Hearing, 10(3), 200–208.

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Estuvimos en la VI conferencia europea de audiología pediátrica de Phonak

Este pasado fin de semana uno de los editores de Auris Scientia estuvo presente en la VI conferencia Europea de Audiología Pediatrica de Phonak, la cual se celebró en la ciudad de Munich (Alemania). En ella, se reunieron profesionales de la audiología de países Europeos como Alemania, Suiza, Francia, Bélgica o Austria.

Nuestro editor, tuvo el privilegio de presentar su trabajo sobre el uso del sistema de micrófono remoto en el hogar de niños con pérdida auditiva. Además, pudo presenciar ponencias de temas tan variados como: Opciones de amplificación en pérdidas auditivas unilaterales, el desarrollo del implante coclear de estimulación optogenética o como utilizar servicios de tele-audiología. Si estáis interesados en ver alguna de las ponencias, Phonak las subirá a su página web próximamente de forma gratuita. ¡No os lo perdáis!

Nuestro editor (Carlos Benítez) presentando su trabajo sobre el uso del sistema de micrófono remoto en el hogar
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XVI Congreso de AEDA: El principio del cambio

Los pasados días 10 y 11 de Marzo se celebró en las instalaciones del MEEUU Chamartín en Madrid, el XVI Congreso de la Asociación Española de Audiología (AEDA). Allí estuvimos todos lo miembros de Auris Scientia, quienes además de formar parte activa en la organización del evento, tuvimos la oportunidad de presentar datos preliminares de nuestro trabajo titulado “Percepción de los profesionales sobre la provisión de servicios y la formación en audiología en España”. La impresión general es que este XVI Congreso de AEDA marcará un antes y un después en el desarrollo de las ciencias de la audición en España.

Bajo el título “Práctica basada en la evidencia”, los organizadores del congreso se propusieron desde un principio hacer hincapié en la necesidad existente en nuestro país de generar y difundir conocimiento científico en el ámbito de las ciencias de la audición, para de esta manera impulsar una cultura de práctica clínica basada en la evidencia. Para ello, el comité organizador del congreso creó un programa científico, social y comercial que no tuvo nada que envidiar al de otros congresos de audiología internacionales. Para alcanzar este objetivo reputados investigadores a nivel internacional como la Dra. Linda Hood de la Universidad de Vanderbilt, el Dr. Kevin Munro de la Universidad de Manchester o el Dr. Jeremy Marozeau de la Universidad de la Universidad Técnica de Dinamarca, presentaron los resultados de sus investigaciones más recientes sobre temas tan variados como el diagnóstico y tratamiento de trastornos del espectro de la neuropatía auditiva, aplicación de métodos electrofisiológicos en la clínica, o el uso de música en la terapia con implantes cocleares, entre otros. Además, buscando proporcionar a las casas comerciales el mejor ambiente posible para presentar sus productos, el congreso contó por primera vez con una exposición comercial de mas de 1000m2. De esta manera, las compañías mas prestigiosas del sector pudieron presentar sus últimos productos a una audiencia de más de 400 profesionales de la audiología.

Los objetivos establecidos por los organizadores quedaron ampliamente cubiertos tras la clausura del congreso. Organizadores, asistentes, ponentes y expositores mostraron su entusiasmo tanto por el avance hacia la excelencia que parece estar experimentando el congreso de AEDA, como por la relevancia que parece estar alcanzando la generación y difusión de conocimiento científico en el campo de las ciencias de la audición. El ambiente general tras la clausura del congreso parecía indicar que se empieza a crear en nuestro país una necesidad de crecimiento de nuestra disciplina, adaptándola a la situación que vive la audiología en países de nuestro entorno. A diferencia de otros países, actualmente en España no existe la figura de audiólogo general (EFAS, 1999) y la formación universitaria en ciencias de la audición es muy limitada. Este congreso parece haber establecido el deseo de crecimiento de nuestra disciplina en España, que deberá pasar de una disciplina puramente técnica o una disciplina científica en la que la investigación y formación en audiología vayan de la mano. Los próximos congresos de la asociación (Granada 2020 y Madrid 2021) tendrán que confirmar esta tendencia. De momento, el XVI Congreso de AEDA nos deja la impresión de que una nueva época se avecina en el campo de la audiología. El principio del cambio en las ciencias de la audición parece haberse iniciado en nuestro país.

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XIII Jornadas Avances en Audiología de la Universidad de Salamanca

Tras la resaca del XVI congreso de AEDA que tuvo lugar en Madrid el pasado fin de semana. Queremos anunciar la celebración de las XIII jornadas de “Avances en Audiología” organizadas por la Universidad de Salamanca los próximos 30-31 de mayo y 1 de junio de 2019.

Estas reputadas jornadas de audiología contarán este año con cuatro mesas redondas, donde se tratarán temas de actualidad en nuestro campo. Como por ejemplo, la pérdida auditiva unilateral o el tratamiento y el diagnóstico individualizado. Para ello, como todos los años, investigadores de alto prestigio internacional se reunirán en Salamanca para tratar los temas propuestos. Entre ellos, el Dr. Sthephen Newly del Boys Town National Research Hospital (USA) o Karen Gordon de la Universidad de Toronto (Canadá). Estas jornadas son completamente gratuitas, así que no te las puedes perder.

Para mas información visite el siguiente enlace https://bit.ly/2PqEWC2

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Revisión narrativa

Como ya hemos comentado en multitud de ocasiones, nuestra práctica clínica debe estar siempre basada en la evidencia científica. Para ello, la investigación debe ir generando conocimiento de forma metódica y sistemática a través de múltiples estudios revisados por pares. De esta manera, se consigue ir guiando la práctica profesional, facilitando la toma de decisiones clínicas contrastadas por la ciencia.

Sin embargo, la gran cantidad de estudios que pueden llegar a generarse acerca de una misma temática pueden ser imposibles de manejar por una sola persona trabajando en la clínica. Para solucionar este problema, existen herramientas que permiten juntar, resumir y evaluar de forma crítica los hallazgos de múltiples estudios. De esta manera, los científicos pueden analizar la validez y utilidad de un determinado tratamiento o práctica clínica en su conjunto. Este trabajo de compilación y análisis de datos de múltiples estudios es lo que conocemos como artículo de revisión.

En este blog ya hemos explicado el concepto de revisión sistemática. A modo de resumen, diremos que las revisiones sistemáticas son artículos de síntesis de la evidencia disponible acerca de un determinado tema o tratamiento. En ellas se analizan exhaustivamente aspectos tanto cualitativos como cuantitativos de múltiples estudios revisados por pares, los cuales comparten la misma pregunta de investigación. Las revisiones sistemáticas incluyen además generalmente un análisis estadístico de los datos, el cual conocemos como meta-análisis.

Sin embargo, en el ámbito científico existe otro tipo de revisión, la cual denominamos “revisión narrativa”. La revisión narrativa tiene un estilo y objetivos distintos a la revisión sistemática. En la revisión narrativa también se recopila, analiza, sintetiza y discute la información publicada sobre un tema. Sin embargo, en ellas no se realiza un análisis cuantitativo de los datos y los estudios analizados no tienen porqué compartir la misma pregunta de investigación. Dada su naturaleza, en estas revisiones narrativas se analizan temáticas mas amplias y en ellas el autor o autores se posicionan o dan su opinión (apoyándose en los estudios analizados) acerca de una posible controversia o debate que exista en torno a la temática analizada. Por lo tanto, el objetivo de las revisiones narrativas es examinar la bibliografía publicada y situarla en cierta perspectiva, pero siempre condicionada al sesgo del autor o autores. Por lo tanto, este tipo de revisiones no cumplen con el suficiente rigor como para tomar decisiones clínicas en base ellas. Sin embargo, son útiles para generar debate, discutir posiciones entre científicos, generar preguntas de investigación y en definitiva, hacer avanzar el conocimiento científico.

En resumen, a la hora de encontrar información acerca de un tratamiento o área clínica que nos interese deberemos siempre acudir a revisiones de la literatura. Las revisiones narrativas nos permitirán tomar el pulso de la situación o del debate existente en la comunidad científica acerca de un determinado tema. Sin embargo, su bajo nivel de evidencia, no nos permitirá tomar decisiones clínicas en base a ellas. Para tomar este tipo de decisiones, deberemos acudir siempre a revisiones sistemáticas. De esta manera, evitaremos caer en poner en práctica las dañinas pseudo-terapias. Es decir, terapias o tratamientos no avalados por la evidencia científica.

Estudio sobre plasticidad del córtex auditivo en casos de ceguera congénita

Es ampliamente conocida la alta capacidad que muestran los individuos con ceguera congénita a la hora de llevar a cabo tareas auditivas. Por ejemplo, es bien sabido que individuos invidentes muestran mejores habilidades musicales, así como de seguimiento de objetos en movimiento en el espacio auditivo que individuos videntes.

Es igualmente conocido que la deprivación sensorial congénita ocasiona que el cerebro se organice de forma distinta a cuando todos los sentidos están intactos. La gran capacidad plástica del cerebro durante los primeros años de vida ocasiona que áreas cerebrales que normalmente se destinan a procesar una modalidad sensorial (i.e., visión), al no recibir estimulación como consecuencia de una discapacidad sensorial (i.e., ceguera), se especialicen en el procesamiento de información de otra modalidad sensorial (i.e., información auditiva). De este modo, se ha encontrado que individuos con ceguera congénita, muestran activación del córtex visual durante tareas de procesamiento auditivo, lo cual no sucede en individuos videntes.

Hasta ahora se creía que esta especialización de áreas cerebrales en el procesamiento de una modalidad sensorial distinta a la inicialmente programada evolutivamente, era la única razón que explicaba que individuos con ceguera congénita mostrasen tener unas habilidades auditivas mas desarrolladas que individuos videntes.  Sin embargo, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Washington (Seattle, USA) y la Universidad de Oxford (Reino Unido), el cual ha sido publicado recientemente en el Journal of Neuroscience, ha encontrado que podría haber otro mecanismo cerebral que explicase estas diferencias. Este estudio encontró que en casos de individuos con ceguera congénita, no solo se produce una reorganización de áreas visuales del cerebro, sino que además el córtex auditivo de estos individuos se organiza de forma distinta al de individuos videntes. Concretamente, encontraron que el córtex auditivo de individuos invidentes mostró una mejor sincronización neuronal que el de individuos videntes al diferenciar pequeños cambios en las frecuencias del sonido. Esto además se relacionó con una mayor capacidad de los individuos invidentes a la hora de discriminar las frecuencias del sonido en una tarea auditiva que los individuos videntes.

Este es el primer estudio que muestra que la ceguera congénita podría originar cambios en la córtex auditivo además de en el córtex visual. Esto dos factores juntos podrían explicar las excepcionales habilidades auditivas mostradas por individuos invidentes. Intuitivamente uno puede imaginar la necesidad que pueden tener individuos invidentes de desarrollar unas excepcionales habilidades de representación del sonido, ya que de ellas depende su adaptación al entorno. Esto no es tan necesario en una persona vidente, ya que puede utilizar la visión para representar la realidad. Este estudio proporciona un ejemplo magnífico de cómo el desarrollo de habilidades sensoriales en el cerebro joven depende en gran medida del entorno en el que los niños se desarrollan y de cómo el cerebro, gracias a sus propiedades plásticas, optimiza su funcionamiento en función de la estimulación que recibe de los sentidos.

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Un implante cerebral permite generar oraciones a partir de la actividad cerebral

Existen una gran cantidad de pacientes que como consecuencia de alguna enfermedad degenerativa (por ejemplo la esclerosis lateral amiotrófica), un infarto cerebral o enfermedades en el tracto vocal no son capaces de generar sonidos del habla, y por lo tanto no se pueden comunicar de forma efectiva. Muchos de estos pacientes se ven obligados a utilizar sus movimientos oculares para deletrear palabras en una pantalla, las cuales son transformadas en habla sintetizada a través de un programa informático. Este método, aunque efectivo, es muy tedioso y lleva a los pacientes a tener que invertir mucho tiempo para mantener una conversación.

Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de California (San Francisco, EEUU) ha conseguido reconstruir palabras y oraciones a través de señales eléctricas cerebrales recogidas por un implante cerebral ( ver Imagen 1). Esto, podría abrir nuevas posibilidades para el desarrollo de tecnologías que permitan crear habla sintetizada de forma mas rápida y efectiva para pacientes con imposibilidad para producir habla.

Imagen 1. Implante cerebral colocado en un paciente con epilepsia. Nótense los electrodos que lo forman.

En este estudio, publicado recientemente en la revista Nature, se utilizaron como sujetos a cinco pacientes con epilepsia, los cuales ya tenían colocado el implante cerebral como parte de su tratamiento. Los investigadores grabaron las señales eléctricas cerebrales a través de los electrodos del implante mientras los pacientes producían una serie de oraciones. Durante el proceso de producción del habla, los investigadores mapearon las regiones cerebrales que regulan el control de los labios, lengua, mandíbula y laringe. Esto les permitió crear un tracto vocal virtual de cada uno de los pacientes.

Después, a través de un complejo algoritmo matemático, los investigadores fueron capaces de transformar los movimientos virtuales del tracto vocal generados por las señales cerebrales en habla sintetizada. En el archivo de audio que pueden encontrar mas abajo, pueden escuchar ejemplos de oraciones que los sujetos tenían que producir y a continuación las oraciones generadas por sus señales cerebrales. El resultado es impresionante.

Ejemplo de oraciones que los pacientes debían producir y su correspondiente versión generada por el tracto vocal virtual. Usted escuchará parejas de oraciones, la primera es la oración ejemplo y la segunda la generada por el tracto vocal virtual.

De momento para aplicar esta tecnología se necesita conocer la forma en que cada paciente mueve su tracto vocal durante la producción del habla. Por desgracia, esos movimientos no están presentes en muchos de los pacientes que no pueden producir sonidos del habla, por lo que aplicar la tecnología en ellos podría ser complicado con el conocimiento actual. Sin embargo, los investigadores creen que los movimientos del tracto vocal son tan similares de persona a persona, que en una siguiente ronda de investigaciones podrían crear un movimiento promedio del tracto vocal humano durante la producción de habla. Esto permitiría adaptar las señales cerebrales producidas por este tipo de pacientes al modelo de tracto vocal promedio y por lo tanto, se podría llegar a generar habla sintetizada para este tipo de pacientes.

Encontrar la manera de utilizar las señales eléctricas cerebrales de pacientes con dificultades a la hora de producir sonidos del habla para generar habla sintetizada parece posible en el futuro. Si la investigación lo confirma, estos pacientes podrían mejorar de forma significativa su capacidad para comunicarse. Estaremos atentos en el futuro a esta línea de investigación.

Cita artículo original

Anumanchipalli, G. K., Chartier, J., & Chang, E. F. (2019). Speech synthesis from neural decoding of spoken sentences. Nature568(7753), 493.

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